Jesús Calleja se adentró en el recóndito reino de Bután, el País de la Felicidad, para buscar al yeti en los valles de la etnia brokpa, donde sus habitantes aseguran que existe. Jesús esperaba seguir el rastro de una leyenda y se encontró con testimonios escalofriantes de encuentros vividos en primera persona con estos seres de las montañas.