La sexta temporada de Desafío Extremo no podía tener un inicio más glacial: el equipo parte hoy hacia la Laponia finlandesa, en plena ola polar siberiana, para sobrevolar en globo el lago más grande de la región, el Inari. Arranca “Laponia: vuelo bajo cero”.
Jesús viaja hoy hacia tierras laponas junto a los expertos en vuelo en globo aerostático de Globus Kontiki, Ángel Aguirre y Miquel Mesegué. Con ellos compartió aventura en el Amazonas, en el apasionante Desafío en el que lograron batir el récord de vuelo en globo sobre selva y en el que Jesús se estrenó como piloto en una “suelta” muy particular, como seguro recordaréis.
En esta ocasión la aventura toma tintes radicalmente diferentes, ya que se enfrentan a un vuelo en condiciones de frío extremo. Unas condiciones que convierten un reto ya de por sí complicado en algo totalmente nuevo y desafiante para todos, incluidos los expertos en la materia.
El objetivo en este nuevo Desafío Extremo es el de volar en globo en la Europa más septentrional, en temporada invernal, y cumplir un sueño: volar junto a las auroras boreales. Para ello viajarán hasta el lago Inari, al norte del Círculo Polar Ártico, en pleno corazón de la cultura sami, para intentar atravesarlo por su parte ancha (el lago tiene unas dimensiones de 80 kilómetros de longitud y 50 kilómetros de anchura).
El plan inicial –si es que se puede diseñar un plan cuando se trata de volar en globo- es comenzar el vuelo desde las orillas del lago (probablemente desde el pueblo de Inari), aprovechando los vientos del Noreste. Trazando una diagonal sobre las heladas aguas, tratarán de alcanzar la orilla más salvaje del Inari: la que carece de carretera de acceso, y está jalonada de sotobosque, tundra... y el metro de nieve que cubre toda la zona. El equipo de Desafío pasará la noche ahí, completamente aislado –un posible rescate en esa orilla sería realmente complicado- para regresar, al día siguiente hacia la costa Noroeste siempre que encuentren, claro está, los vientos que necesitan (NO ó O).

En este vuelo ártico, el mismo viento puede ser el primer problema. Tal y como nos cuenta Ángel Aguirre, se desconoce el régimen de vientos en estas latitudes tan al norte, y no hay experiencias en globo que se puedan consultar “ya en un vuelo que hicimos en Groenlandia tuvimos sorpresas con ello: pasábamos de estar en calma a tener un viento de 50 kilómetros por hora y pillarnos en pleno vuelo. Este es el primer riesgo al que nos vamos a enfrentar en Laponia”.
Un problema frente al que están advertidos, pero con lo que nadie contaba era con la ola polar que se abate por toda Europa y con especial fuerza en el país nórdico, y que está provocando temperaturas de hasta - 40 grados. Estas temperaturas extremas pondrán más dificultades tanto al vuelo como a las personas que van a volar: “con tanto frío el gas propano que utilizamos pierde presión.
Necesitamos determinadas calorías para que el globo vuele, y el mismo quemador que aquí da una llama de 5 metros de altura, allí dará una de unos 2 metros, con lo que no calentará suficientemente los globos”. Para solventar esto, los de Globus Kontiki han previsto el uso de nitrógeno que, mezclado con el propano, provoca la expansión de este y por tanto una mayor presión. “Está probado en el Pirineo con temperaturas de hasta -15 grados, el problema es que allí tendremos -30 grados y no podemos saber cómo reaccionará”.
También se pueden congelar los chiclés, los orificios por donde sale el gas del quemador, y lo que es más grave: las juntas tóricas, las arandelas que hacen hermética cualquiera de las conexiones de paso de gas. “Si se congelan y se rompen pueden provocar una fuga de gas... y esto sí sería un gran problema, que trataremos de evitar funcionando con mucho cuidado y llevando multitud de recambios”.
La movilidad dentro de la barquilla y la maniobrabilidad de los mandos del quemador es algo que también se verá afectado por el frío, ya que nada de esto está pensando para ir enfundado en cuatro capas de abrigo y con grandes manoplas.
Además, la gran cantidad de nieve que cubre en estos momentos el área del lago complicará, y mucho, el montaje del globo, el plegado, la recogida de todo el material (cada globo pesa 300 kg) y la recuperación de la vela... Y por si esto fuera poco, hay dos espacios aéreos en los que no pueden entrar: el nordeste del lago hace frontera con Rusia – habría que aterrizar inmediatamente si el viento les internara en el espacio ruso- y en el sureste tendrán que evitar por todos los medios irrumpir en el Espacio Aéreo Controlado del aeropuerto finlandés de Ivalo.
Un montón de dificultades que Jesús y el resto del equipo se pueden llegar a encontrar en este nuevo Desafío Extremo, pero que les puede reservar un final muy feliz e increíblemente bello: volar 'entre' auroras boreales.
Según Ángel, no existe documentación alguna sobre vuelos realizados con estos fenómenos lumínicos en el cielo, por lo que, si el tiempo lo permite y tienen la suerte de contemplarlas in situ, saldrán a toda prisa con los globos para tratar de filmar este espectáculo natural único.
Ya veis, amigos... la aventura no se detiene en Desafío Extremo, ¡pese a las olas polares!
Seguiremos informando aquí de este nuevo reto ártico. Y si quieres seguir en directo los comentarios de Jesús durante el rodaje de Desafío Extremo síguele también en Twitter y Facebook.