Un nuevo Desafío esta en marcha, esta vez hemos volado hasta Uganda, un país maravilloso que se encuentra en medio de África, sin acceso al mar, en el interior de este bello continente.
Limita al norte con Sudan, al este con Kenia, al oeste con el Congo y al sur con Ruanda y Tanzania.
Es un país que ha sufrido demasiados conflictos civiles, especialmente las luchas armadas del norte con los rebeldes que se cobraron más de 200.000 victimas.
También los refugiados que entraron en este país procedente del Congo, donde en la actualidad existen numerosos y nutridos grupos de campamentos atestados de congoleños que lo abandonaron todo para salvar su vida, o la tragedia que supuso para este país el gobierno de Idi Amid que junto a los militares mataron a 300.000 opositores al régimen.
Uganda al igual que Ruanda, el Congo y el mismo Sudan tienen una historia dramática de luchas internas, terribles y con un elevado coste de victimas inocentes. Aun así es un país que se recupera rápido pues sus gentes son amables y pacificas, en este momento atraviesan uno de esos momentos llamémosle dulce.
Nos paseamos por su capital, Kampala de 1.200.000 habitantes y tenemos sensación de tranquilidad, aunque al visitar sus mercados somos el foco de todas las miradas y objetivo de los vendedores incansables. El 99% de la población es de raza negra, el 0,3% blancos, y el 0,7% restante árabes e indios.
Sin duda alguna mis pelos rubios no pasan desapercibidos…
Tenemos que resolver innumerables trámites para obtener los permisos necesarios para nuestro siguiente Desafío Extremo: queremos escalar el pico Margarita en la cordillera del Ruwenzori. Serán 5.109 metros de altura, pero para llegar tendremos que atravesar una húmeda, fangosa y tupida selva, después alcanzaremos la gran altitud y sorprendentemente a pesar de estar a tan solo 15 kilómetros del ecuador, ascenderemos por un glaciar lleno de grietas y después nos toparemos con las escarpadas, verticales, y expuestas paredes de la parte final donde la escalda será un mixto de nieve, hielo y roca.
Otro de los problemas que nos encontraremos serán las fuertes lluvias, que prácticamente asolan este territorio 350 días al año.
Pero antes queremos conocer mejor este país y viajaremos al sur, frontera con Ruanda para adentrarnos en la Selva Impenetrable de Bwindi, como así se llama este parque nacional, donde habitan la mitad los gorilas del planeta y la otra mitad en Congo y Ruanda. A penas son 700 ejemplares en total.
Los tramites nos llevan dos días de oficina en oficina, de ministerio en ministerio, aunque por suerte coincidimos en el ascensor del ministerio de la presidencia con el ministro de Desastres y Refugiados.
Se presenta a nosotros con la sorpresa manifiesta por nuestra parte, y nos invita a su despacho donde nos habla de los problemas del país, especialmente de lo que ataña a su ministerio, los refugiados…
Una vez con todos los documentos para entrar en el parque nacional de Bwindi y el parque nacional del Ruwenzori, acreditación de periodistas, permisos de filmación, contratación de porteadores, etc… salimos por carretera rumbo a Bwindi.
Fueron ¡14 horas ¡ de pistas y carreteras infernales en un trasto de furgoneta, pero vimos de cerca las maravillas de este país, que como en muchas partes de África la vida se encuentra junto a los caminos y carreteras, Uganda especialmente rebosa vida por todos los lados. Visitamos el lago Victoria una de las fuentes del río Nilo, es el segundo lago de agua dulce mas grande del planeta, seguimos carretera abajo y la naturaleza cambia constantemente, de la jungla a la sabana.
Nos hartamos de ver elefantes salvajes impalas, gacelas, cebras, monos, etc., junto a las pistas polvorientas por las que transitábamos, en fin todo un espectáculo para la vista. ¡ Que bonito es África ¡.
Por fin y de noche llegaos al Parque nacional de Bwindi, y polvorientos, cansados y con los huesos desencajados alquilamos una habitación en un hotel local, muy sencillo, donde se amontonaban cuatro camastros donde dormimos Cache, mi hermano, Emilio Valdes el cámara y amigo, Nuestro conductor que le apodamos “Maikel Jordan”, porque es igual que el, y yo. Antes una cena a base de guisos locales que nos llevo directos a la cama.
Por la mañana amaneció un bonito y rosado día como suelen ser aquí en el África ecuatorial. Son las seis de la mañana y entre las bruma aparece la espesa jungla donde habitan los gorilas.
Estamos nerviosos pues hoy puede que los veamos.
Nos recibe un ranger de la zona, entregamos los permisos que están todos correctos, y nos dan una explicación muy importante de nuestra actitud cuando estemos frente a ellos: hablar bajo, no acercarse a menos de 7 metros, no mirarles a los ojos, nunca, jamás correr si creemos que nos atacan, nunca defenderse, y un montón más de normas.
Son animales en su estado natural, salvajes que se mueven a su antojo por la jungla, así que el día será largo hasta dar con ellos. Caminamos durante horas por pendientes muy abruptas, nos acompañan dos amigos que hemos conocido aquí, son catalanes, y están sufriendo de lo lindo, pues no están tan acostumbrados a estas “movidas”, se llaman Nuria y José Mari.
Parece que esta selva cada vez se espesa mas, ahora comprendemos el nombre tan bucólico que la han puesto: Selva Impenetrable de Bwindi. Árboles gigantes, helechos del cuaternario, lianas, hierbas de tres metros, arbustos llenos de pinchos, y sobre todo millones de mosquitos y miles de millones de hormigas que nos atacan continuamente en determinados sectores lo que nos obliga a correr para que nos se suban por todo el cuerpo aunque lo consiguen y nos dan verdaderos mordiscos.
Pero nuestros expertos guías locales provistos de fusiles por si nos atacase un elefante salvaje que se prodiga por todas partes en esta jungla, consiguen encontrar el rastro de los gorilas.
Nuestra excitación es máxima, hasta que…
Allí están placidamente comiendo hojas. Son una manada de nueve ejemplares, con un macho dominante de espalda plateada. Este ejemplar pesara unos 170 Kg., es enorme, y sus brazos miden unos dos metros de largo. Son como King-Kong. Es sin duda de los animales más impresionantes que hemos visto, y aquí estamos, disfrutando de esta rareza de especie, de la que solo quedan unos 700 ejemplares. Ahora están protegidos y ya no son atacados indiscriminadamente por los cazadores furtivos que los mataban para vender las patas a los millonarios excéntricos. También murieron muchos de la gripe que les trasmitimos los humanos, por el gran parecido de nuestros genes.
Para sorpresa nuestra esta manada decide acercarse hasta nosotros, hasta tal punto que se pasean entre nosotros para observarnos y directamente nos tocan. Es asombroso estamos junto a ellos y nada podemos hacer para respetar la norma de los siete metros, son ellos que han decidió pegarse literalmente a nuestros cuerpos y en ocasiones tocarnos.
Es una sensación increíble, de las más intensas de nuestras vidas. No queremos molestarlos mas, y decidimos emocionados regresar, se esta haciendo tarde y nos queda mucha jungla por delante. Ahora toca descansar y procesar todo lo que nuestros ojos han visto, tenemos la sensación de regresar de un mundo perdido donde habitan animales inconcebibles de enorme belleza.
Mañana rumbo al Parque Nacional del Ruwenzori, uno de los parques con mayor biodiversidad del planeta, con mas de 200 mamíferos, mas de 300 aves, unas 200 especies de mariposas, 28 especies de reptiles, y la mayor concentración de rinocerontes del planeta, también hay elefantes salvajes.
Tendremos que atravesar la sabana, después la jungla, nos enfrentaremos al barro, fango, lluvia, y la espesa jungla llena de animales salvajes, para alcanzar las partes de bosque mucho mas altas y después los hielos, hasta conseguir escalar el Pico Margarita con sus 5.109 metros de altura, es la tercera montaña mas alta de África.
Es una escalada técnica y peligrosa, por estar inmersos casi siempre entre las nubes, el agua, y la lluvia, teniendo que colocar cuerdas para escalar las resbaladizas y verticales paredes de roca, hielo y nieve.
Será una escalda muy dura, pero sobre todo una aproximación extenuante, donde mas de la mitad de los alpinistas que lo intentan no consiguen la esquiva cima, aunque bien es cierto que son poquísimas las cordadas que intentan esta montaña, que a pesar de estar a tan solo 15 kilómetros del ecuador la gran altura hace que las temperaturas sean siempre bajo cero.
Os lo iremos contando, y si visitáis nuestras paginas de: www.jesuscalleja.es y www.cuatro.com sabréis en todo momento donde estamos gracias a un identificador en tiempo real de posición por satélite.
¡¡¡Nos vemos amigos¡¡¡¡.
Jesús Calleja desde la hermosa África










