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Polo Norte 05.2009

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Aunque parezca mentira, en las islas Svalvard  viven unas 2000 personas durante todo el año, y es sin duda el lugar habitado más cerca del Polo Norte. Además de las durísimas condiciones climáticas propias de la zona, hay que adaptarse a la larga noche polar. A causa de una latitud tan elevada, el sol desaparece del archipielago en octubre, y no vuelve a aparecer hasta marzo, celebrando la llegada del sol como la mayor de las fiestas hacia el 8 de ese mes. De este ciclo sin sol, tres de estos meses son de total oscuridad, y el resto del tiempo es la llamada luz azul, conocida como luz crepuscular. Los que la han visto dicen que no hay nada igual, es un cielo irreal, donde es muy frecuente las auroras boreales, que como sabéis se producen por la interacción del campo magnético de la tierra, y el viento solar.

> Longyearbyen (Svalbard)

Hola amigos, os escribo desde un remoto lugar a tan solo 1.300 Km del Polo norte, donde he llegado en un largo vuelo que comenzó en Madrid, luego Copenhague, continué hasta Oslo, y finalmente otro largo vuelo, donde aterrice en las islas Svalvard. Para que os hagáis una idea, esta más cerca Oslo de África, que de estas asiladas islas en mitad del océano ártico.

Aunque parezca mentira, en estas islas viven unas 2000 personas durante todo el año, y es sin duda el lugar habitado más cerca del Polo Norte. Además de las durísimas condiciones climáticas propias de la zona, hay que adaptarse a la larga noche polar. A causa de una latitud tan elevada, el sol desaparece del archipielago en octubre, y no vuelve a aparecer hasta marzo, celebrando la llegada del sol como la mayor de las fiestas hacia el 8 de ese mes. De este ciclo sin sol, tres de estos meses son de total oscuridad, y el resto del tiempo es la llamada luz azul, conocida como luz crepuscular. Los que la han visto dicen que no hay nada igual, es un cielo irreal, donde es muy frecuente las auroras boreales, que como sabéis se producen por la interacción del campo magnético de la tierra, y el viento solar.

Lo que queda claro es que no es un lugar mas, es una tierra inhóspita, descubierta en el año 1596 por el navegador holandés Willem Barentsz, después los noruegos fueron los que mas las frecuentaron, hasta que en 1925 se creo un tratado de varios países en los que se encuentra España, que permite asentarse cualquier ciudadano que lo desee, quedarse a vivir o explotar los recursos naturales de estas islas, principalmente el carbón de excelente calidad, sin que nadie te diga nada. No hay fronteras, ni control de pasaportes. Es decir, es un territorio en el que uno se puede venir a buscarse la vida, bien si te has enfadado con el mundo, o con la suegra, porque acertaras recluirte en este lugar si buscas tranquilidad, aislamiento y condiciones extremas.

Aquí se fundo la ciudad de Longyearbyen en 1906. Este nombre todavía no soy capaz de pronunciarlo, pero tengo casi un mes para pronunciarlo correctamente.

Es un lugar tan frío que el 60% de la superficie de estas islas esta cubierto de nieve y hielo, y al menos durante 9 meses esta totalmente cubierto del elemento blanco.

Los osos polares duplican en número a los habitantes de estas islas. Pueden llegar a ser muy peligrosos si tienen hambre, y a mas de un o se lo han merendado, por eso es obligatorio sin discusión llevar un rifle para salir del pueblo. Es muy curioso ver a sus habitantes con el rifle al hombro, incluso hay porta rifles adaptados en las motos de nieve, pues estas son el medio de transporte en las Svalbard. Se usan para todo, pues aquí no hay carreteras.

Otra curiosidad que se ha inaugurado hace muy poco, es un almacén enclavado a mucha profundidad, muy seguro pues es una zona de gran estabilidad sísmica, y a prueba de ataques nucleares, donde se ha confinado mas de 4.000.000 de semillas de casi todos los países, para protegerlas de cualquier catástrofe de índole global, que pudiera poner en peligro la humanidad. Esperemos que no ocurra..

En las islas Svalbard existe otro asentamiento humano, que se llama Barentsburg, y es un pueblo minero que trabaja en condiciones friísimas para extraer carbón. Casi todos sus habitantes son ucranianos de Kiev, que les recolocaron aquí después del accidente nuclear de la central de Chernovil. En fin que alguien ha decidió que a esa gente hay que darles “caña”, pues después de tener que pasar por lo de Chernovil de propina a algunos les trajeron a este lugar de condiciones climáticas limite.

Precisamente he alquilado una moto de nieve para desplazarnos a este pueblo, en un convoy de 16 motos. Fueron unos 250 Kilómetros de ida y vuelta, pues aprovechamos para dar un poco de rodeo y cruzar increíbles pasos de montaña y valles glaciares, en fin paisajes alucinantes de nieve y hielo.
Aquí en las Svalard esta el mar congelado del frío que hace, y es un buen anuncio de lo que nos espera en el Polo norte, pues el hecho de que yo este aquí es porque desde este punto parten las expediciones al Polo Norte.

Emilio Valdés, mi cámara y amigo, Ramón Larramendi, archí-conocido en el mundo de las grandes travesías árticas, una encantadora chica aventurera sin limites llamada Maria Marc, y el que os escribe, partiremos mañana en un avión ruso hacia una base flotante, instalada sobre un témpano a la deriva, donde durante dos meses al año construyen un aeropuerto sobre el hielo, allí aterrizaremos.

Desde aquí comenzara nuestra travesía del ultimo grado arrastrando trineos donde llevaremos nuestras cosas para poder sobrevivir a temperaturas de hasta -40ºC, vientos que en ocasiones pueden soplar cercanos a los 100 kilómetros por hora, tendremos que salvar innumerables obstáculos, especialmente los canales de agua que cada vez son mas frecuentes, montículos de hasta 8 metros de altura donde será un pesadilla sobrepasarlos con unos trineos que pesaran cargados unos 80 kilos, y que arrastraremos hasta alcanzar el Polo Norte. Durante la travesía haremos experimentos, y probaremos varios equipos inventados por Ramón Larramendi para poder viajar mas rápido hacia el Polo Norte, pues en la actualidad estos canales de agua que cada vez son mas numerosos por motivos del cambio climático, hay que rodearlos, siendo en ocasiones tan grandes las distancias que se necesita mas de un día para rodearlos, y con estos inventos de Ramón esperemos acortar las distancias al poder atravesarlos. Es decir, que nuestros trineos se pueden convertir en un pequeño catamarán.

También Emilio experimentara diferentes técnicas y equipos para poder grabar en condiciones de frío límites, donde la electrónica se niega a trabajar.

Otra de las cosas que queremos hacer es acampar en el Polo Norte y observar que tipo de personas llegan hasta aquí en el año Polar Internacional, para hacerles entrevistas y cambiar puntos de vista sobre el cambio climático.

En definitiva será un experiencia increíble, llena de dureza, peligros, y adrenalina pero que nos servirá para aprender como moverse y sobrevivir en zonas árticas, para en el futuro hacer nuevas y emocionantes expediciones en lugares de similares características, también seremos un pequeño laboratorio donde experimentaremos con los inventos de Ramón y su amigo Noruego que se llama Borgue Ousland que nos ha dejado dos trajes inventados por él, que se instalan en menos de un minuto y nos permiten cruzar a nado pequeños canales. Tengo que deciros que funciona, pues hoy les hemos probado en las heladas aguas de la isla de Spitzberg. Yo no he tenido valor “de momento” para probarlo, pero Maria y Ramón lo hicieron, y hemos grabado unas tomas espectaculares de cómo instalarse el traje en un minuto y meterte al agua helada. ¡Fue increíble¡.

Por la tarde hemos organizado todo nuestro equipo, que es mucho. Hay que sobrevivir en condiciones extremas de forma autónoma, y es muy importante equilibrar las cargas dentro de nuestros trineos: 30 litros de combustible, 60 kg de comida, mucha ropa, sacos de dormir muy gruesos, cacharros para cocinar, hornillos, mucho equipo electrónico para rodar para el programa Desafío Extremo, mas electrónica de equipos satélite y ordenador, con un montón de baterías, colchonetas, una tienda de campaña para 4 personas, skis de travesía, y un montón de cosas mas que no recuerdo. Dos trineos serán del diseño de Ramón que el denomina “nuevo concepto”, o el “concepto”, que cuando los miras esos trineos parece que será imposible arrástralos, pero el tiene las ideas claras, y cuando le ves la ropa te preguntas que si no habrá sido un error confiar nuestras vidas a él, pues lleva lo que nadie se pone ya, como forros polares de hace mil años, o guantes de forro que los compra en las tiendas de todo a cien de los chinos, así es su material, pero como el dice, en el ártico lo mas importante es el “concepto”. Es un lugar extremadamente frío pero sobre todo húmedo, y eso hace que los materiales mas que muy innovadores, es necesario que sequen muy rápido, pues si no estas perdido. No se que me ha explicado con lo de obligatorio usar bolsas de plástico entre el calcetín gordo y el fino para rescatar los calcetines gruesos del sudor. No me he enterado muy bien pero supongo que tendrá una lógica ir con bolsas de la compra en los pies. Ramón es un “crack”, y le hacemos caso en todo aunque a veces en petit comité nos entra un atracón de risas con su “concepto”.

Hasta aquí todo parece que va bien, pero Ramón ha recibido una llamada de su amigo Rune Gjeldnes, el mas famoso y sin duda el que ha conseguido los records mas destacados tanto en el ártico como en el antártico, es según Ramón “una bestia de dos patas”, y le ha contado que las condiciones en la base Borneo son terribles: vientos muy fuertes y una deriva espectacular. La deriva es la velocidad a la que se mueve toda la masa helada del casquete polar. Es decir, el Polo Norte es solo un punto y no se mueve, pero la superficie que flota sobre el, claro que se mueve, por lo tanto si yo estoy parado sobre el polo norte, y me quedo sentado, al cabo de unas horas me habré desplazado una cierta distancia. Pues bien esa distancia en este momento es increíble, Rune nos dice que es de ¡24 kilómetros¡. Según esta deriva si nos ponemos a caminar desde la estación flotante Borneo durante una jornada, que se caminan aproximadamente 15 kilómetros si las condiciones del hielo son las normales, en realidad habríamos retrocedido respecto al polo Norte ¡nueve kilómetros¡. ¡Es una locura¡. La base flotante Borneo ha retrocedió 80 kilómetros desde que la instalaron hace unos días en dirección sur. Con estas condiciones, si se mantiene, será totalmente imposible llegar al Polo Norte arrastrando los trineos, pues retrodeceremos mas que avanzamos. Además las temperaturas están cayendo en picado con mínimas nos dicen de -44ºC, y mucha humedad.

Son las peores noticias que podríamos recibir. Ramón nos comenta que es la primera vez que ve estas condiciones tan negativas en el ártico, y nos dice que desde hace muy poco el Polo Norte esta cambiando drásticamente, cada vez hay menos hielo, la deriva es brutal, y el viento ha aumentado a velocidades poco normales en estas latitudes, además que los cielos trasparentes han desaparecido, y han dado paso a cielos turbios con muchas nieblas, aunque las temperaturas ambiéntales curiosamente se mantienen muy frías, aunque las corrientes marinas, en especial la del golfo ha subido la temperatura del mar, y es la que esta cambiando el Polo Norte de tal manera, que este podría desaparecer en el verano del ártico hacia el año 2015.

Lo que Ramón nos asegura es que sera muy difícil progresar con la gran cantidad de canales de agua que se abren de camino al Polo Norte y que nos dará muchos dolores de cabeza para sortearlos, de ahí que este tan interesado en probar su invento de trineo- catamarán.

Con todas estas noticias tengo instalado el miedo en el cuerpo, sobre todo de pensar que nunca he hecho nada parecido, tengo un trineo que es un experimento que pesa 80 kg cargado, cada vez hay mas canales de agua con un fondo de mar ártico a mis pies de 4.000 metros de profundidad, miles de obstáculos en forma de montañitas de hasta 8 metros de altitud donde tengo que ascender y descender mi lastre de 80kg. En fin, creo que la aventura será extrema en mayúsculas.

Mañana comenzara la expedición con un espectacular vuelo sobre la banquisa ártica, y un aterrizaje que supongo nos pondrá los pelos de punta, pues el grosor del hielo es de un metro y medio aproximadamente. Espero que al menos en esta parte de la expedición no pase nada. De momento viviré un mes en máxima tensión todos los días caminando por un mar helado a tramos con espesores de hielo de dos metros y otros de 15 centímetros, debajo 4000 metros de profundidad, y donde las condiciones en la actualidad son imposibles.
Estar atentos que os seguiré informando de la que supongo una de mis mejores aventuras.

Jesús Calleja desde el alto ártico.