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Pirámide Carstensz 01.2006

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La Príramide de Carstenz es la montaña más alta de Oceanía. Cuesta más llegar hasta aquí que ascenderla!

> Vengo de la Edad de Piedra

Amigos lectores esta es mi última crónica desde la primitiva isla de Papua.
Como sabéis hice cima en la Pirámide de Carstensz (la montaña mas alta de Oceanía), el pasado día 23. Al día siguiente desde el campo base volé en helicóptero a la aldea de Eanarotali, pues esta totalmente prohibido descender caminado como yo hubiera preferido, pero el gobierno indonesio no permite que veamos la mina mas grande de oro del planeta que se encuentra a las faldas de la Pirámide de Carstensz.
Este día 24, continué con otros tres vuelos en avioneta consiguiendo llegar a la otra vertiente de este macizo, pues mi intención era visitar las primitivas y aisladas tribus de los “Danis”.
Estas tribus son las más hostiles y belicosas de toda Papua, y continuamente están en guerra con sus vecinos.

Por fin alcance este remoto lugar y después de vuelos en pistas de aterrizaje de tierra, o más bien barro, caminar durante muchas horas y recorrer ríos infestados de mosquitos anofeles portadores de la temible malaria tropical, pude visitar tribus ancladas en el tiempo.

Fue impactante convivir con los Danis. Su retraso respecto con nuestra vida en occidente se estima varios miles de años. Viven completamente desnudos, cubriéndose únicamente los hombres el pene con una calabaza alargada llamada “coteka”, y las mujeres solo utilizan una pequeña falda de fibras de hierba seca. Su dieta alimenticia se compone básicamente de la “batata”, un tubérculo similar la patata pero de sabor mas dulce, y solo en pequeñas ocasiones comen carne de cerdo, que sin duda alguna es el bien mas preciado por la comunidad “Dani”

Si se tienen muchos cerdos se pueden comprar mujeres, y tener cuantas se deseen si podemos pagar con cerdos a su familias. Es tan valioso el cedo que en una ocasión fotografié a una mujer amamantando un cerdito con su pecho, después de haber amamantado anteriormente a su hijito.

Tampoco utilizan ningún recipiente de barro o vasija para comer o beber, pues cocinan directamente sobre las brasas de la hoguera y comen con las manos y beben de las calabazas.
Los hombres viven separados de las mujeres en poblados alargados en los que las mujeres y niños duermen colectivamente en las chozas a la derecha y los hombres también colectivamente a la izquierda. Las relaciones sexuales se hacen fuera del poblado, y las mujeres se ocupan prácticamente de todo: cuidar a los niños, hacer la comida, hacer el fuego con dos palos, etc..

El hombre solo guerrea y cuida el poblado de ataques con su arco y flechas continuamente en la mano.
La vida es extremadamente primitiva y el lenguaje muy pobre, utilizando sonidos y gestos.
La esperanza de vida se sitúa sobre los 45 años, pues carecen de vitaminas, por la ausencia de frutas y vegetales, y las proteínas escasean. La mortalidad infantil es tremenda, y en las partes mas bajas, en mitad de estas junglas la malaria hace estragos cobrándose su cupo de victimas.
 
Otra particularidad es la de cortarse las mujeres las falanges de los dedos cuando un familiar se muere, como primitiva forma de luto. He llegado a ver mujeres sin ningún dedo mutilaos de un certero golpe de piedra de sílice, hasta amputarse todos los dedos de las manos que esas mujeres enseñan orgullosas a mi paso por lo poblados.

Especialmente me detuve en un poblado donde me brindaron un simulacro de ataque de tribu rival. Estos simulacros los practican habitualmente para estar entrenados y diestros en caso de los frecuentes combates. Y también me ofrecieron danzas tribales muy espectaculares por los cánticos y bailes de peculiar destreza.

En definitiva sin duda alguna me pareció haber venido como dijo Henry Harrer: “de la edad de piedra”.
Ha sido una experiencia muy enriquecedora el disfrutar de estas arcaicas tribus en pleno siglo XXI. Sin duda la escalda fue magnifica, pero adentrase en la segunda selva virgen mas grande del planeta y vivir con estas tribus de “Danis”, es algo difícil de describir, y eso que solo he visitado la tribu de los Danis, pues en estas tupidas selvas hay unas 250 tribus diferentes, con sus costumbres y lenguas diferentes.
Sin duda alguna unos de las expediciones más enigmáticas del proyecto “Desafío Extremo”, que como sabéis patrocinan la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de castilla y León, así como de RMD. Pues nuestro objetivo es divulgar las bellezas de nuestra comunidad para promocionar el turismo en nuestra comunidad y el uso de materiales reciclables.

Desde aquí en Papua mi mas sincero agradecimiento a quien ha hecho posible este proyecto único, y a todos vosotros, lectores, por seguir esta aventura tan singular.

Desde las tierras mas primitivas del planeta en el lejano pacifico, vuestro amigo Jesús Calleja.