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Wadi Rum, escalada entre las dunas 06.2011

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Jesús parte a Jordania junto a su hermano Kike y Emilio Valdés hacia su nuevo desafío, que les espera en lo más profundo del desierto  jordano.

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> COLGADOS COMO GRAJOS EN LA PARED

Así han pasado la noche el equipo de Desafío Extremo. A 300 metros del suelo, en una hamaca de big wall anclada a la pared y con el cielo por techo.

Jesús, Emilio y Pelut lograron completar ayer los primeros largos de la Inshallah Factor y, tras ¡16 horas!  de trabajo en pared –comenzaban a las 7 de la mañana- alcanzaban el lugar en el que instalarían las hamacas. Así nos lo contaba Jesús ayer, a través del teléfono satélite, nada más llegar al vivac:   

“Pues aquí estamos, amigos, tras dieciséis horas de ascensión, por fin descansando un poco!  Estamos metidos en una vía muy compleja. Y más, si cabe tal y como la estamos haciendo, en artificial. Porque hay que meter muchos pitones, friends (material técnico de escalada que se inserta en la roca), hay que “coser” todas las fisuras de arriba a abajo, equipar la ruta... y luego hay que descender, coger los petates, izarlos por la pared y volver a subir. Y llevamos muchísimo material, unos cincuenta litros de agua... en total unos 180 kilos de peso que estamos subiendo por la “Inshallah Factor”! Una vía esbelta, una vía clásica y que estamos haciendo como se hizo en su día, en artificial (aunque más delante escalemos en libre).

Hemos subido más o menos la mitad de la vía, han sido dieciséis horas de esfuerzo ininterrumpido ¡es una matada... y eso es lo que nos espera todos los días hasta alcanzar el final de la Inshallah...!  Creemos que nos queda la parte más difícil, las fisuras más “jodidillas”, sobre todo la chimenea final.   

Y aquí estamos, ¡¡colgados de cuatro anclajes de chichiná..!! Ahora, mientras hablo por teléfono aquí colgado siento que me resbalo de la hamaca ¡y no veáis qué sensación...! Hemos montado lo que se conoce como “campamento estelar”: estamos durmiendo bajo las estrellas, colgando en el vacío, y lo estamos haciendo en la parte más lisa y vertical de la pared, cosa que creemos que nunca se ha hecho hasta la fecha, porque normalmente se suelen emplear las repisas... Y ver el desierto desde aquí es...sencillamente precioso.  Precioso ¡y frío también! Lo de la inversión térmica en el desierto es una burrada: ahora, que son las once de la noche, estamos casi tiritando de frío, y a las 7 de la mañana hace ya un calor abrasador que no os podéis imaginar!! Te taladra, te deja hecho fosfatina...!

Así que ahora a tratar de descansar un poco, subidos aquí, a 300 metros, en mitad del Jebel Rum...  ¡y ni paracaidismo, ni nada! Pocas cosas se asemejan a dormir sobre el abismo en una estructura híper frágil, en la que, a nada que te mueves, notas que algo se destensa, otra cosa se afloja, otra se tensa... Es una sensación francamente vertiginosa, ¡pero de vértigo del bueno! Y que hay que hacer todo aquí colgado, eh? Cagar, mear... y dormir con el arnés dentro del saco, por supuesto!

Aquí arriba somos aún más conscientes de la grandeza de estos montes, y del privilegio y la rareza de estar aquí, porque muy poca gente viene a escalar estos big wall en el desierto, y aún menos en artificial!  

Mañana (por hoy) nos espera una parte complicada, una travesía bastante difícil aunque, como os digo, la cosa se empieza a complicar sobre todo a partir de ahora. Así que a por ello que vamos, y eso, si: no dejaremos un solo rastro de nuestro paso por la roca. Estamos practicando escalada limpia, no metemos parabolts (anclajes permanentes que se colocan con taladro), sólo expansores que luego retiraremos. Dejaremos la pared tal cual la encontramos.   

Y eso es todo, por ahora... ¡mañana, si puedo, os contaré cómo nos ha ido!”

Así que, ya sabéis, permaneced atentos, amigos, Jesús prometió que llamaría esta noche para contarnos la jornada, ¡seguiremos informando!