estás en > Expediciones > Wadi Rum, escalada entre las dunas > Posts > NOCHES BEDUINAS

Wadi Rum, escalada entre las dunas 06.2011

Volver

Jesús parte a Jordania junto a su hermano Kike y Emilio Valdés hacia su nuevo desafío, que les espera en lo más profundo del desierto  jordano.

E

> NOCHES BEDUINAS

Amigos, ¡qué cantidad que nos han pasado en estos pocos días! La última vez que os pude escribir acabábamos de salir del gran cañón que descendimos Kike, Pelut, Emilio y yo. Fue espectacular ¡pero qué calor que pasamos!  Eso nos alertó de que las temperaturas jordanas, ahora que llegamos al verano, iban a ser un elemento crucial en nuestro desafío: escalar los 450 metros de la vía “Inshallah Factor”, en el Jebel Rum... además de la dificultad de la ruta,  íbamos a tener que vérnoslas con el calor ¡un enemigo duro a batir! 

 

Así que, después de lo del cañón pusimos rumbo al legendario Wadi Rum, a bordo de los 4x4 en los que íbamos a recorrer de sur a norte el desierto (bueno, los diferentes tipos de desierto) que nos separaban de nuestro objetivo final. ¡Y ha resultado un viaje un poco accidentado!  La verdad es que ha sido un recorrido de lo más dakariano, en el que hemos ido conduciendo por  tremendas dunas, espectaculares, y por llanuras pedregosas...  hasta que hemos reventado la rueda!   Nos ha tocado estar bajo el solecito jordano un buen rato ahí tirados hasta que por fin pudimos reanudar la marcha y continuar camino a Wadi Rum.

Bien, amigos, llegamos tardísimo por la noche, totalmente agotados, y acampamos al raso, a diez minutos del pueblo de Wadi Rum. Unas pocas horas tendidos sobre la arena y “¡¡¡¡rinnngggg!! ¡para arriba de nuevo!  Nos esperaba un espectacular vuelo en globo y ultraligero sobre el Jebel Rum y el desierto, así que no hay sueño ni cansancio que valga, ¡¡a currar!! Así que para allá que fuimos, al punto en el que habíamos quedado con el del globo, que nos esperaba con una mala noticia: el viento (el exceso de viento) no permitía realizar el vuelo... qué mala pata pero esto es así...!  Al menos aprovechamos para descansar unas horas en unas cabañitas que encontramos por allí. Sólo un poco, porque teníamos por delante un día lleno de acción! Mi hermano Kike y Pelut iban a comenzar el trabajo en pared, instalando cuerdas fijas para que Emilio pueda grabar toda la escalada.

Mientras ellos tiraban hacia arriba a equipar la vía “Inshallah Factor” Emilio y yo nos fuimos a conocer a las gentes locales, que aquí son auténticas tribus beduinas nómadas, de las que sólo quedan ya unas pocas en el mundo. Son apenas 20 o 23 familias que viven de sus cabras, sus dromedarios y sus burros, y son gentes amables y hospitalarias que no tardaron ni un minuto en invitarnos a cenar con ellos.

Tan pronto regresaron Kike y Pelut del Jebel Rum nos reunimos para vivir una auténtica noche al más puro estilo beduino, todos alrededor de la rica cena que nos prepararon a base del tradicional cordero... fue algo mágico, amigos, muy auténtico, todo un privilegio poder compartir una velada en el desierto con sus auténticos moradores, ¡no lo olvidaremos nunca, ni mi compañeros de expedición, ni yo!

Dormimos de nuevo al raso, sobre la arena y bajo este cielo estrellado del desierto que nos tiene flipados... Mañana toca vérselas con la plana superficie del Jebel Rum ¡¡tiramos para arriba! La verdad es que estoy súper nervioso, con muchísimas ganas de ascender la vía, ya os decía que en Desafío Extremo le teníamos ganas a un proyecto así, de escalada artificial en big wall, y estamos frente a un magnífico paredón de 450 metros de altura, así que, ¡a por la Inshallah Factor!

Kike y Pelut, expertos escaladores, equiparon cuatro largos (cuatro tramos de la vía) completos para que Emilio pueda subir por las cuerdas fijas y grabarnos a Pelut y a mi durante la ascensión.  Sabemos que mínimo nos va a llevar dos noches en pared, así que toca portear los 180 kilos de material que llevamos entre hamacas, cuerdas, comida, agua... es durísimo porque además de escalar tienes que subir esa cantidad tremenda de material y de peso pero queremos subirla así, en artificial, como lo hicieron los primeros que lograron abrir esta ruta.

Mi hermano ya se ha quedado en el campo base, a los pies del Jebel, atento a cualquier cosa que nos pueda hacer falta. Nosotros subimos, nos esperan 300 metros hasta el primer vivac de la pared, desde allí trataré de ponerme en contacto por teléfono satélite y seguiré contándoos esta nueva aventura amigos, ¡qué subidón, dormir en la hamaca suspendido en el vacío..!  ¡Ya os contaré!

Jesús Calleja desde el Jebel Rum