estás en > Expediciones > McKinley > Posts > En el glaciar de Kahiltna

McKinley 06.2006

Volver

Como sabéis regrese a España el día 28 de Mayo después de coronar con éxito el pico Lhotse de 8.516 m de altura, la cuarta montaña más alta del mundo y una de las llamadas “técnicas”. Y ahora solo 6 días después estoy en la antípoda, concretamente en Anchorage, la capital de Alaska. Prácticamente he dado la vuelta al mundo, y sin tiempo a recuperarme después de dos meses escalando la difícil montaña del Lhotse.

> En el glaciar de Kahiltna

Estimados lectores, os escribo desde el glaciar de Kahiltna, un hermoso lugar en mitad de una cordillera salvaje.

El día 06-06-06 (que fecha tan demoníaca), contratamos una avioneta entre los dos de salamanca, mi hermano y yo para que nos aproximara a este glaciar. Dicho y hecho. Un experto piloto se comprometió a llevarnos, pero antes hay que atravesar parte de la cadena montañosa, en un espectacular y yo diría que acrobático vuelo entre las montañas y glaciares. Casi en ningún caso pasamos por encima de las montañas, al contrario siempre por debajo, sorteando los macizos montañosos como en un videojuego. En ocasiones el ala del aeroplano pasaba a 50 metros de las paredes de algún pico. Luego con una pericia increíble aterriza usando patines en mitad de un glaciar próximo al que nos interesaba.

La avioneta nos deja con todo nuestro equipo y despega alejándose, y con el, nuestro único enlace con la civilización.

Ahora estamos en uno de los lugares más hostiles sin duda alguna del planeta, y por delante nos espera un duro reto, muy duro¡.

Este glaciar esta lleno de grietas como un queso de gruller, y para atravesarlo y ascenderlo es necesario encordarse al menos 4 personas, pues las grietas en ocasiones tienen 20 metros de anchura, y un cordada de dos seria peligrosa. De ahí mi alianza con mi hermano y dos salmantinos, Andrés e Iñigo. Ahora somos una cordada equilibrada.

Preparamos en los trineos que arrastraremos cada uno de nosotros aproximadamente los 65 Kg de peso. Pues es mucho, el material: 4 tiendas de campaña muy técnicas para violentos vientos, comida para 23 días, cuerdas, arneses, todo el equipo satélite, con baterías, placas solares, ordenador (5 Kg de peso para poder trasmitiros las noticias casi en directo), en fin, un montón de cosas para ser autosuficientes durante casi un mes. Además es muy fácil quedarse aquí estancado en un punto sin avanzar durante una semana, si aparece las terroríficas tempestades de estas latitudes, a tan solo 100 Km del circulo polar ártico.

Pues sin más comenzamos a caminar con los trineos, y claro, hasta que le coges el tranquillo, a este “chisme”, el jodido trineo se nos va para todos lados, y cuando cojo un bajada, me adelanta. Es complicado hacerse con la técnica de arrastrar trineos. Pero poco apoco le dominamos y vamos ganando metros al glaciar.

La aproximación al Mackinley es muy larga y laboriosa, pues como os decía hay numerosas grietas que nos obligan a encordarnos, además de arrastrar el trineo y llevar la mochila. El avance es lento y muy agotador.
Después de muchas horas conseguimos llegar a un plató donde otros expedicionarios estaban acampados. Antes habíamos pasado otro campamento, pero al encontrarnos relativamente bien de fuerzas, acampamos en este punto entre el campo I y el II, a 2.350 metros.

Aquí hay que construir un parapeto con bloques de nieve y hielo, y dentro instalar la tienda de campaña. Es muy importante para protegerse de las violentísimas tempestades.

La técnica es la misma que para construir un iglú, pero necesitando mucho tiempo. Cada campamento nos llevara al menos 4 horas instalarlo, y menos mal que aprendí esta técnica el pasado enero en mi escalada al Monte Vinson en la Antartida, y le tengo que dar las gracias a Andy, un simpático americano, muy experto en supervivencia en lugares remotos.

A esta montaña sin experiencia en diferentes técnicas de alpinismo y supervivencia seria imposible acometerla, pues los que se han atrevido sin ella, les a costado serias congelaciones, o incluso la muerte. En estos momentos hay dos chicas desaparecidas desde hace 26 días, y es tan gigantesco este territorio hostil, que ni los americanos con todos los medios de los que disponen han podido localizarlas.
Resumiendo es muy importante no cometer ni un solo error, y estar preparado para cualquier contratiempo, que en estas latitudes, siempre suele ser un gran problema.

Siguiendo con la cronología de la expedición, el día 7 a empeorado considerablemente el tiempo, y ha estado nevando todo el día. Hasta las 12 no pudimos salir de la tienda, pero al final hemos hecho un porteo de 30 KG cada uno en la mochila hasta el campo II (2.950 metros), pues hay una pendiente de tal magnitud que no se pueden arrastrar los 65 Kg en el trineo, y hay que hacer porteos. EL mismo día regresamos al campo I, para al día siguiente recogerlo y subir, si podemos del tirón al campo III (3.300 metros), antes desaterraremos el material que hemos dejado en el campo II, y arrostrándolo si las fuerzas no nos abandonan, pues por poner un ejemplo: en mi caso peso 59 Kg., y arrastro 65 Kg. Cuando llegas al campamento después de muchas horas de suplicio, todavía me esperan 4 horas para montar el campamento, y después 3 horas más para hacer agua y la comida.

Hoy mi hermano y yo, al igual que los de salamanca, estamos reventado. Me duelen hasta las pestañas, y mi hermano parece que ha entrado en trance, porque mientras escribo esta crónica, le hablo y no me responde. Esta absolutamente agotado y dormido como un niño. Hoy también cocinare yo, pero le tocara a el dos días seguidos las tareas domesticas.

Bueno amigos, os seguiré informando dentro de dos o tres días, según tarde en cargar las baterías del equipo satélite. Aquí dependo del sol, y de momento brilla por su ausencia.
Desde la salvaje Alaska, vuestro amigo Jesús Calleja y hermano.