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Amazonas en globo. Aterriza como puedas 02.2011

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De nuevo embarcados en una apasionante aventura, esta sin duda va a resultar impredecible… Queremos hacer un vuelo en globo en plena selva del Amazonas y además batir el récord del mundo de distancia en vuelo en un globo de aire caliente.

> TODO SOBRE EL RÉCORD DE VUELO

¡Últimas noticias desde el Amazonas! Jesús Calleja lograba contactar hoy vía telefónica y nos ha aclarado algunos detalles sobre el vuelo realizado en la selva amazónica, detalles que nos obligan a rectificar la información enviada a los medios ayer; pedimos disculpas de antemano por ello,  teníamos en nuestra contra la dificultad en las conexiones, problemas con los teléfonos satélite y la escasísima cobertura en zonas de tan densa vegetación, razones por las que no pudimos afinar en la información proporcionada.

Para empezar, puntualizar de nuevo que el record se ha establecido teniendo en cuenta el escenario en el que ha sucedido: se trata del vuelo en globo más largo jamás realizado sobre la selva amazónica. Y el equipo de Desafío Extremo lo ha podido llevar a cabo gracias a la maestría, audacia y el saber hacer de sus compañeros de expedición, Ángel Aguirre, Miquel Mesegué y Carles Figueras, miembros de Globus Kon-Tiki, empresa especializada en vuelos en globo aerostático y en los que Jesús y Emilio han encontrado unos alter ego ¡igual de temerarios que ellos! 

El vuelo lo realizaron dos globos, en uno viajaban Miquel y Carles y en el otro Jesús, Emilio Valdés (cámara) y Ángel. La distancia recorrida definitiva  fue de 77 kilómetros en línea recta –no 60 kilómetros, como publicábamos ayer- sobre la selva del Amazonas, lo que definitivamente bate el anterior récord, establecido en 30 km. Un récord conseguido hace una década por los propios miembros de Kon-Tiki. Nadie se atreve a volar sobre el Amazonas por lo tremendamente radical del escenario: la única posibilidad es el río o las copas de los árboles y las probabilidades de caer en un lugar completamente remoto e inaccesible son altísimas (por no hablar de los peligros inherentes de la selva). La complejidad del reto es máxima, lo que minimiza enormemente los intentos de vuelo en globo sobre estas selvas.     

La distancia “real” recorrida, en términos de ruta –si siguiéramos el track real del globo- serían algunos kilómetros más, probablemente superarían los 80 kilómetros.  

En cuanto al aterrizaje de ambos globos estos sucedieron así: el globo pilotado por Miquel y Carles cayó en el río, y pudieron acceder hasta una playita, donde tuvieron la increíble suerte de que una barca con pescadores norteamericanos a bordo pasaba por allí y les pudieron rescatar ¡no se lo podían creer! ¡Esperaban de todo menos asistencia por el río!  

Mientras tanto, a varios kilómetros de ellos, el globo en el que volaban Jesús, Emilio y Ángel aterrizaba en mitad del archipiélago fluvial más grande que habían visto en sus vidas, y que seguramente sea uno de los más grandes del mundo: una pequeña isla anegada de agua en el propio Río Negro (principal afluente del Amazonas). Cayeron en medio de la selva que poblaba la isla. En estas selvas, la dificultad del aterrizaje es extrema, debido a los miles de árboles, lianas, etc… que crecen allí; fueron golpeándose con muchos árboles hasta que el globo finalmente se detuvo, quedando colgados (la cesta del globo con ellos dentro) de los árboles a 20 metros de altura. Tuvieron que rapelar para llegar al suelo y después talar siete árboles para recuperar la cesta y el globo.

Una vez hubieron descendido, comenzaba otra tarea no menos exigente y complicada: transportar, empujar y arrastrar unos 200 metros la cesta, la vela y todo el material hasta el río, donde esperarían el rescate en las lanzaderas (las canoas a motor que han apoyado la expedición por río).

Tuvieron que esperar toda una noche para ser rescatados: una noche infernal, en una zona infestada de todo tipo de insectos y animales, y en la que recibieron incluso la visita de un enorme cocodrilo de 5 metros de longitud que “amenizó” la espera del equipo, ya que no mostró ninguna intención de dejarles campar libremente por su zona de caza.     

Al día siguiente, pudieron reunirse finalmente los dos equipos. La conclusión final es de que la expedición ha resultado un ¡enorme y rotundo éxito! No sólo porque se ha conseguido el récord, Jesús está totalmente entusiasmado con la que ha sido una aventura excepcional, en la que no se les ha regalado nada y en la que todos los vuelos -salvo quizá, el primero- han sido increíblemente complejos y cargados de dificultad.

Un reto conseguido gracias al apoyo inestimable de los miembros de Globus Kontiki, auténticos expertos del vuelo en globo, los únicos capaces de abordar una gesta como la conseguida junto al equipo de Desafío Extremo.    

¡Enhorabuena a todos!