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Travesía del Hielo sur con Nico Terol 12.2010

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Si, amigos, nos vamos a los Andes de la Patagonia, la tercera extensión de hielo continental más grande del mundo (sólo la supera Antártida y Groenlandia)

> LA TEMPESTAD

Hola amigos, seguimos con nuestra expedición en el Hielo Sur, la masa de hielo más grande del planeta después de la Antártida y Groenlandia, donde los vientos huracanados se prodigan como en ninguna otra parte.
Menuda noche toledana la que hemos pasado... el fortísimo viento no nos ha dejado pegar ojo, pues la tienda ha estado al límite de lo que puede soportar, a pesar de ser de la mejor calidad, y de haber construido una gran barrera de rocas.
Da igual: el viento destruye todo.


Ha amanecido un día de nuevo muy ventoso, pero al menos las nubes están más altas y nos deja contemplar la grandeza del paisaje. Es de una belleza difícil de describir, es un mundo de hielo, nieve, y sobre todo soledad, es un lugar donde no hay ningún tipo de vida.
Podemos contemplar a nuestra derecha el cordón de la cordillera principal donde se encuentra el Circo de los Altares, nuestro objetivo para hoy. Tendremos que caminar en contra del viento unos 17 kilómetros.
A la derecha, podemos ver el Cordón Morenos anclado en mitad del Hielo Sur, y detrás de él, la masa enorme de hielo que tiene 350 km de longitud. Es hermoso pero a la vez, temible.
Un solo error que cometamos y nos puede deparar un trágico destino. Os recuerdo que aquí mismo hace sólo unos días un experimentado grupo con un guía con titulación internacional, quedaron expuestos al radical clima al perder sus tiendas, muriendo uno de los integrantes muy cerca del lugar de donde nos encontramos.

La hipotermia en esta zona es muy rápida, pues el intenso frío, sumado al fortísimo viento, hace que la sensación térmica sobre la piel sea letal. Por lo tanto, lo más importante es no perder nada de nuestro material. Nunca en otro sitio es tan importante como aquí no perder las tiendas, el gas, hornillo, comida y saco de dormir. El precio que se paga es demasiado alto.
Así, seguimos caminando durante nueve horas hasta llegar al Circo de los Altares, cuyas espectaculares cimas se encuentran tapadas por los fortísimos vientos y la nevada.


En mitad de estas condiciones climáticas montamos nuestro campamento, confeccionando una plataforma en la nieve y construyendo un muro de hielo para protegernos del viento predominante.
Medio congelados, nos metemos dentro de la tienda a la espera de que pudiera despejar y ver lo que este mágico lugar nos ofrece.
Y, ¡si! tenemos suerte, aparece ante nosotros la magia del lugar, se abre el Circo de los Altares, y lo que contemplamos es unos de los lugares que, dicen, es de los más hermosos del planeta.

Son montañas muy alargadas, de pequeñas bases que se alzan de una forma casi imposible hasta alcanzar los 3.104 metros de altura en su máxima expresión que es el Cerro Torre. De una verticalidad perfecta, es sin duda una de las montañas más hermosas del planeta, y el entorno único, pues hay decenas de torres verticales emulando al hermano mayor del Cerro Torre.
Son formaciones muy jóvenes de granito, procedentes de un magma que se enfrió en el interior de la corteza terrestre y que las fuerzas geológicas empujaron de una forma súbita al exterior, dando lugar a este lugar perfecto de belleza. No falta de nada: cascadas de hielo, glaciares de un azul intenso, nubes de formas lenticulares, colores indescriptibles, y sobre todo, enormes columnas de granito perfectas, imponentes, y sobre todas ellas el Cerro Torre, que está completamente engelado, cubierto de hielo. Su cima es de varias decenas de metros de hielo que se ha ido acumulando, formando un capuchón conocido como “hongo”.
Su escalada es de la más técnica y comprometida que existe, poquísimos lo han conseguido hasta su cima, y muchas tragedias se han conocido intentando llegar hasta ella. Los que lo intentan y sobre todo los que alcanzan su cima son verdaderos superhéroes, pues a mi se me antoja una misión imposible.

Estamos tan “flipados” observando tanta belleza, que se nos ha olvidado que ya estamos empezando a pasar hambre, pues el depósito que teníamos que localizar (habíamos enviado a un pequeño equipo para que nos lo portearan) nunca más lo encontramos, por lo que los 15 kg de comida y sobre todo: la mayor partida de gas, ¡la hemos perdido! por lo que toca racionar. Y lo peor de todo es que no podemos beber el agua que necesitaríamos al día, pues aquí no la hay en estado líquido, y hay que fabricarla derritiendo nieve.
En fin, que tenemos un grave problema, si tenemos en cuenta que el cuerpo consume muchos recursos para compensar el intenso frío, además de caminar cerca de 20 kilómetros diarios, “pujando” entre 25 a 30 kilos de mochila. El esfuerzo llega a ser extenuante, y siempre azotados por el fortísimo viento.

Toca el momento de preparar el campamento para cenar y dormir. Cualquier tarea es difícil en estas condiciones, y Nico, acostumbrado al perfeccionismo, lo pasa mal, pues la tienda llega a ser un caos. La taza de beber y el plato de comer están sucios, no se pueden lavar, pues hay que economizar gas. La tienda, al calentarla por dentro, derrite la nieve sobre la que estamos asentados y entra agua, que moja la ropa. El frío es intenso, y el viento abate la lona de la tienda y te vuelve loco. También la espalda está dolorida de la excesiva carga y la posición para cenar es muy sufrida.
 
¡Pero Nico se acopla de una manera fantástica! es un tipo muy duro, nos sorprende a todos que esa apariencia de fragilidad se traduzca en una fortaleza sorprendente, aunque es cierto que está “alucinando” con todo. Qué suerte tiene el tipo, sin hacer nunca este tipo de aventuras, está contemplando sin ninguna duda uno de los lugares más hermosos que existen, y además, aprende la mecánica de todo a gran velocidad, es un autentico “telemétrico”, como le puse de apodo el día que le conocí en un carrera del mundial de 125cc en Breno.

Antes de dormir, consultamos el parte del tiempo vía satélite y nos anuncia que dentro de 20 horas se abatirá sobre nosotros una fortísima tempestad, con vientos huracanados de hasta 150 kilómetros hora.
Esta noticia es preocupante, pues nuestras tiendas no aguantarán esas velocidades, y además podemos salir volando. Lo hablo con Julián, mi hermano, y Emilio, y decidimos que hay que madrugar y acelerar nuestro paso, y conseguir llegar al único refugio de la zona, que se llama Gorra Blanca, dentro del territorio chileno, pues en estas remotas zonas pasas de Argentina a Chile y viceversa sin pasaportes, pues no puede existir ningún control, es territorio salvaje.
Es importante, muy importante, que al día siguiente alcancemos como sea este refugio o lo pasaremos muy mal. Habrá que hacer una cueva en la nieve y meternos dentro, pues el huracán de nieve nos barrería el material, así que, si no queremos padecer como nunca hay que caminar muy duro los 20 kilómetros que nos separan de él, y además lo haremos con viento de cara todo el rato. ¡Tenemos 20horas para ponernos a salvo! me preocupa en especial Nico.
Al día siguiente nos ponemos en marcha, y a la hora de caminar, empieza un fuerte viento que no augura nada bueno, va de hora en hora en aumento, y la ventisca es cegadora, hasta tal punto que no vemos mas allá de 20 metros, teniendo que utilizar GPS, coordenadas y brújula para orientarnos.

Vamos tan estresados con esta tormenta -que sin duda se ha adelantado- que aceleramos el paso inconscientemente y esto nos cansa más de la cuenta.
Nico decide este día entrenar para su próximo mundial y además de llevar su pesada mochila, arrastra un trineo con otros 40 Kg. Es un tipo muy fuerte que sorprende a todos, él quiere demostrar que su mente suple a su cuerpo, y que con decisión se puede con todo. Sin duda el año próximo será campeón del mundo, no lo dudamos ni un minuto. Tiene una determinación a prueba de bombas, aunque es cierto que yo personalmente estoy preocupado, pues sabemos de la violencia de la tempestad que anuncian. Esta se ha adelantado y ahora estamos sumergidos en un temporal que me da miedo, no vemos prácticamente nada y nuestros cuerpos están cubiertos de hielo por todos lados. Impresiona ver a un sub-campeón del mundo de motociclismo hecho puro hielo arrastrando tantos kilos en mitad de este infierno…

Así transcurre el día padeciendo. Kike, mi hermano, siendo un perfecto ángel de la guarda para proteger a Nico, pues yo voy en cabeza con Julián tomando las mejores decisiones sobre orientación, pues el trayecto se está complicando a cada paso por la tempestad, y decidimos no pararnos pues sabemos que irá a más, mucho más. Desde aquí quiero dar las gracias en especial a Kike  por la labor que hace de seguridad de todos nosotros y en especial de Nico. No se  le pasa nada, no deja que se cometan errores, y vela por todos nosotros. Emilio graba por aquí, por allá, y parece que el temporal no va con él, es un pedazo de profesional que no abandona sus filmaciones en ninguna condición por dura que sea y ésta lo es, y de lo lindo.
Y del equipo de Julián “chapeau”, me quito el sombrero, es una maquinaria perfectamente engrasada donde todo el mundo sabe lo que tiene que hacer y nada falla.
En definitiva, somos un compacto grupo con las ideas claras de lo que tenemos que hacer, que en este caso es llegar como sea al refugio a pesar de pelear con unas temperaturas heladoras y un viento de 70 km/h constante con ráfagas superiores.
Este horrible viento lo tenemos completamente de cara. Aun así no paramos, hay que llegar como sea antes de que se aproxime la parte más fea del temporal con los 150 km/h de viento que anuncian.

Así transcurren las horas, las fuerzas se van deteriorando, el cansancio se hace casi insoportable, Nico se retuerce con su trineo del esfuerzo, pero no afloja. Somos unos pequeños puntos en mitad de la nada, estamos en uno de los lugares más inhóspitos del planeta, pero seguimos, seguimos, seguimos…

Por fin, localizamos el refugio ¡¡¡siiiiiiiiiii!!! estamos salvados, justo cuando el temporal arrecia y de qué manera…

El refugio es alargado, simple, pero muy resistente, fabricado por los chilenos, a prueba de vientos huracanados, y nos metemos a toda prisa, estamos helados, gélidos, si tardamos una hora más en encontrarlo lo hubiéramos pasado mal de verdad.
Cómo sopla, que barbaridad, es de locos.
Pero estamos a salvo en este refugio. Eso si, en mitad de la nada, ahora, las previsiones anuncian al menos tres o cuatro días de temporal radical, no podremos movernos de aquí, estamos atrapados, pero seguros.
Ahora nuestra prioridad es esperar a que pase el huracán, y después, ver cómo estamos de fuerzas, comida, y gas (estamos en racionamiento), y depende de esto si regresaremos a El Chalten por el Paso Marconi, o antes intentamos una fantástica montaña vertiginosa, cubierta completamente de nieve y hielo hasta su cima, que es técnica, expuesta y delicada por las avalanchas, sobre todo después de este terrible temporal que la ha dejado a tope de nieve virgen.

Estudiaremos todas las posibilidades y os lo iremos diciendo. Si lo consiguiéramos, sería un éxito increíble pues sólo entre el 5 y el 10% lo consigue, ya que el tiempo es casi siempre terrible.
Si no puede ser da igual pues este desafío es realizar esta travesía al revés de como se hace, en contra del viento, sin duda algo que casi nadie hace, y de momento ya hemos visto el Circo de los Altares: algo con lo que un montañero siempre sueña.
Ahora, desde este refugio en mitad de la nada me despido hasta la próxima crónica con Nico muy ilusionado y alucinando con todo.

Jesús Calleja desde el campo de Hielo Sur.