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Tilicho, buceo en Nepal 10.2010

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Amigos, estoy de nuevo en Nepal. Comenzando ya el que será uno de los más emocionantes desafíos que hemos emprendido nunca! Hemos venido hasta aquí, al hogar de las montañas más grandes del mundo, al Himalaya… ¡a bucear!

> DESAFÍO EXTREMADAMENTE GÉLIDO CONSEGUIDO

42 minutos debajo de las aguas glaciares del Tilicho. Amigos… increíble ¡pero cierto! A pesar de las bajísimas temperaturas y del dolor de cabeza (¡menos mal que íbamos aclimatados!) hemos podido completar el desafío y lograr que dos sherpas se sumerjan por primera vez en altura, y hagan su bautismo en el segundo lago más alto del mundo.
Tras la ascensión al Thorong Peak que era, como recordaréis, el primero de los objetivos de este nuevo Desafío extremo, y que resultó todo un reto por las condiciones de la montaña, emprendimos inmediatamente el camino hacia el lago Tilicho.
 
Descendimos en un primer momento sobre nuestros pasos, para desviarnos después de la típica ruta de turistas (la llamamos la “ruta de la Coca Cola”) y meternos ya en harina: en vertical, hacia arriba, entre montañas. Una ascensión muy dura por su gran inclinación pero que tiene la mejor recompensa que se pueda uno imaginar: unas increíbles vistas sobre el Himalaya. Cuando las veáis no os lo vais a poder creer. Hemos visto el Manaslu, uno de los ochomiles de la Tierra, el macizo de los Annapurnas, el Annapurna I, de 8.091 metros, otro de los 14 grandes del planeta… es sobrecogedor, alucinante… es lo bueno de ir por una ruta tan alta.
Todas estas vistas estuvieron amenizadas, eso sí, por el tremendo bajón de temperatura que sufrimos justo cuando comenzábamos la ruta hacia el lago. El día que llegamos a la zona del Tilicho nos quedamos totalmente alucinados por el espectáculo: las paredes verticales de los Annapurnas, la de la pared que llega hasta el Tilicho, la de la llamada pared de la Roca Negra… se alzaban ante nosotros, verticales, ¡es la vista más espectacular que he visto nunca, más incluso que la que tuve desde el Everest! Al estar tan cerca de esas paredes tan tiesas la sensación es majestuosa. Veíamos cómo caían enormes avalanchas que se descolgaban desde más de 2.000 metros de altura… el polvo que producen llega incluso hasta donde estamos ahora, en el campamento a orillas del lago.        
Ese día, el que llegamos al Tilicho, fue especialmente duro: tuvimos que superar 1.300 metros de desnivel y, al alcanzar el collado, nos sorprendió una tormenta de nieve, una ventisca extraordinaria, ¡con vientos de más de 100 km/h! Había que ir esperando a los porteadores, que iban, claro, más despacio. Y con el viento además, nos costaba mucho encontrar el camino y perdimos mucho rato tratándonos de orientar.  
El termómetro marcaba 21º grados bajo cero, y con el viento la sensación térmica descendía que daba miedo ¡casi nos congelamos allí arriba! Menos mal que, cerca ya del lago, hay una cabañita en la que nos pudimos meter dentro porque estábamos completamente congelados.
 
Recuperamos un poco los dedos y fuimos a ayudar a los porteadores. Mientras, la tormenta seguía arreciando con fuerza, y acumulaba nieve con tal rapidez, que cuando nos quisimos dar cuenta ni los caballos podían seguir la ruta prevista hasta el lago ¡la nieve les llegaba hasta la barriga! Así que, ¡todos hacia la cabaña, a pasar la noche!
“Dormimos” unos encima de los otros: nosotros, los porteadores, los de los caballos, las cargas… qué noche, madre mía ¡terrible! Un frío espantoso allí, a 5.050 metros de atura. Al día siguiente decidimos que los chicos de los caballos se dieran la vuelta, y regresaran ya por el valle, aunque nos quedáramos sólo con la mitad de los porteadores.  Los sherpas abrieron la ruta hasta el lago, y conseguimos descender hasta una especie de playa, en la que hemos montado el campamento, las tiendas, todo. Ahora, imaginaos, en estas condiciones de frío y viento, lo de meterse en las aguas -ya de por sí heladas- de un lago glaciar, ¡¡a casi 5.000 metros de altura!! Al final conseguimos hacer el bautismo de Pasang y Tsiring (Phuntchok al final no se atrevió, entre que el agua estaba helada, la ventisca y el frío que hacía fuera…). Los dos sherpas apenas han estado 10 minutos en el agua, porque el frio era aterrador. Uno de ellos, Namgyal, ha salido del agua muy nervioso, le hemos tenido que quitar el traje rápido, porque respiraba a mucha velocidad, tenía miedo de que tuviera hipotermia. Y es que, pesar de que el traje es estanco, siempre entra algo de agua por las manos y la capucha, así que estaba aterido. El suyo fue un bautismo a poca profundidad, pero eso sí, vigilado muy de cerca por nuestros especialistas, Oscar y María y filmado para Desafío Extremo! Lo que os digo, ¡nada mal para ser la primera inmersión sherpa en altura! 
Y esto sucedía ayer, día 24. Hoy era nuestro día, el día del Desafío, ¡y hemos amanecido con un sol extraordinario! Eso sí, en cuanto despeja, bajón de la temperatura: viento y frío, debíamos estar esta mañana a menos veinte grados. Con estas condiciones, en las que el sol engaña, que parece que calienta, pero no… ¡nos metimos en el agua! Conseguimos ponernos como pudimos unos guantes secos y gracias a eso hemos podido aguantar más bajo el agua y estar más de cuarenta minutos explorando el lago. 
No os puedo decir la profundidad a la que hemos bajado, pero no demasiado porque realmente no hemos encontrado zonas muy profundas.
 
Tampoco hemos encontrado vida dentro de sus gélidas aguas, sólo unos pequeños filamentos pegados a las rocas que me recuerdan un poco a los tricópteros, no sabemos qué serán ¡de haber encontrado vida habría sido un notición para el mundo científico! Pero, aparte de estos filamentos,  nada más. 
Por si fuera poco lo de bucear en agua helada, a cinco mil metros de altura, controlando el miedo, aguantando el frío y manejándote en esos trajes infernales, como a cincuenta, cien metros de nosotros caían continuamente avalanchas desde el pico Tilicho. Hielo, rocas y nieve que al caer al agua retumbaba de una manera que te hacía salir a mirar ¡¡no sea que se te cayera el mundo encima!! Y caen continuamente…
Y si pensáis que las aguas iban a ser transparentes, por estar libres de contaminación…nada más lejos! Las aguas del Tilicho provienen de glaciar, del hielo milenario que hay en estas montañas. Ese hielo tiene poco oxígeno y da una coloración verde turquesa al agua que hace que apenas se vea al bucear. Esto de sumergirme y no ver ni tres en un burro me ha dado miedo, era como muy… técnico, un buceo muy técnico.  Porque estabas buceando en aguas negro- verdosas y cuanto más profundizas, ¡más miedo te entra!
Encima, al bucear en altura hay que tener en cuenta que cada movimiento que hacemos cuesta muchísimo. Aunque estemos aclimatados (hicimos muy bien en ascender un pico de seis mil metros) se nota que estamos como perezosos al movernos debajo del agua; además entra fatiga y dolor de cabeza ¡hasta debajo del agua! Como veis esto de la altura no respeta nada!
Como ya os he comentado en anteriores crónicas, el peligro más grande al que nos enfrentábamos en este buceo es la baja presión a la que estamos (a mayor altura, menor presión) que nos obliga a tener muchísimo cuidado al subir. Hay que hacer las paradas más lentas, y más precisas, porque con cualquier fallo que tengas te puedes reflotar (pensad que llevamos muchas válvulas en el traje) y la consecuencia directa de subir demasiado rápido es sufrir una embolia. Esto me daba mucho respeto porque la última vez que hice una inmersión con traje seco en el Ártico me refloté estando a varias decenas de metros!
 
Son muchas válvulas y como te equivoques en una y metas aire, comiences a ir para arriba y no seas capaz de cerrarlas, las burbujas de nitrógeno de nuestra sangre no perdonan, van al cerebro directamente y te estallan… Así que os confieso que he estado pensando si meterme o no, porque con el dolor de cabeza que tenía, el frío horroroso, el viento, las avalanchas cayendo sin parar… la verdad es que ha sido muy estresante! Y luego aparte, el manejarme en ese traje, porque yo, en vez de llevar máscara y regulador, llevo una máscara de presión continua para poder hacer el programa, para comunicarme con el exterior y con mi compañera, María, y llevar la cara tan cubierta resulta un poco asfixiante. Todo junto ha hecho de la inmersión algo un poco angustioso! Pero, ¡¡¡lo hemos logrado!!!  La bandera de Desafío Extremo ha ondeado hoy en el lago Tilicho, en pleno corazón del Himalaya!
Así que estamos todos muy contentos… ¡a pesar de que no va ser nada fácil salir de aquí! Como os decía, los dos collados que dan acceso al valle en el que está el lago están impracticables. Y si no salimos de aquí mañana, no llegamos a coger el avión de vuelta a España. Si lo hacemos a pie, tardaríamos ¡diez días! en llegar a Pokhara. Así que serán los porteadores los que lleven todo el material (en unos diez, once días llegarán ellos a Pokhara) y nosotros nos la vamos a jugar a la única oportunidad de salir de aquí a tiempo: hacerlo en helicóptero. Hemos contratado para mañana, muy temprano, un pequeño helicóptero que tendrá que hacer hasta tres viajes para sacarnos a todos, de dos en dos, de aquí. Estamos a la máxima altura a la que estos aparatos pueden aterrizar, así que será un vuelo bastante tenso, ha de vigilar mucho el peso, y los despegues imagino que serán bastante traumáticos… pero es la solución más rápida.

A mi regreso a España tendréis las fotos que hicimos durante el buceo, se nos ha roto la cámara subacuática y habrá que sacarlas de la de video, pero las colgaremos en la web.
Y esto es todo por el momento, amigos. Os volveré a escribir muy pronto!

Jesús Calleja desde la misma orilla del lago Tilicho. 

 
www.jesuscalleja.es
www.cuatro.com/desafioextremo