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Vanuatu 12.2009

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Aquí amigos está uno de los volcanes más infernales, dramáticos, peligrosos, violentos, y venenosos del mundo.Este es nuestro próximo Desafío Extremo, un desafío absolutamente radical y diferente a cualquier otra cosa que hubiéramos hecho antes.

> Unas islas del jurásico a 22.000 kms de casa

Hola amigos, el título de esta crónica es la pura realidad. Os escribo desde uno de los lugares más extraños y fantásticos que he visto…

Para llegar a este lugar hemos tenido que viajar sin parar volando desde España a Alemania, después Singapur, Australia, Islas de Vanuatu, y al final alquilar una avioneta pequeña para que nos trajera a este remoto lugar llamado Isla de Ambrym, en medio del Pacífico, entre las islas Caledonia y Salomón.

Aquí amigos está uno de los volcanes más infernales, dramáticos, peligrosos, violentos, y venenosos del mundo.Este es nuestro próximo Desafío Extremo, un desafío absolutamente radical y diferente a cualquier otra cosa que hubiéramos hecho antes.

Hasta aquí hemos venido mi amigo y cámara, Emilio Valdés, mi hermano Kike Calleja, y el ganador o ganadora del programa DESAFIO HIMALAYA, que a partir de ahora para no desvelar su identidad le llamaremos “X”. Y por supuesto yo, Jesús Calleja.

No sé ni como encontramos este lugar tan alejado de cualquier parte, pero un buen día oímos que aquí se escondía y nunca mejor dicho un extraordinario volcán..

Os daré algunos datos:

-Es el volcán cuya lava tiene más actividad del mundo

-El único que tiene lagos de lava que se mueven a gran velocidad siempre rotando, cuya lava viene desde una gran chimenea a ¡diez kilómetros! de profundidad.

-Es también el que más gases nocivos expulsa al exterior, ni más ni menos que más de 2000 toneladas de anhídrido sulfúrico diarias, un gas altamente tóxico y letal.

-Produce diariamente tal cantidad de vapores nocivos que genera una constante lluvia ácida de un PH que llega a ser de 1, es decir, llueve en las inmediaciones del volcán literalmente vinagre, que quema la piel, ojos o arrasa con lo que pilla.

-Donde el volcán genera unos 2000 terremotos al año, algunos de 8 en la escala de Ritcher.

-Los científicos aseguran que no existe en el mundo ningún fenómeno natural o artificial que genere tantos gases altamente venenosos.

En fin, es sin duda alguna el INFIERNO.

A pesar de estos datos alrededor de la isla viven unas 10.000 personas que en ocasiones tienen que ser evacuadas de urgencia cuando a los cuatro volcanes de la isla les da por enfadarse, aunque siempre, y digo siempre, están en gran actividad, expulsando esas 2000 toneladas de gases tóxicos diarios, así como vapores, humos, rocas e infinidad de explosiones.

Los habitantes del archipiélago de Vanuatu llaman a esta isla la isla de la magia, porque sus habitantes practican magia negra desde tiempos inmemoriables. Sólo de esta manera pueden aplacar la furia de estos volcanes.

Vanuatu tiene 83 islas de las que 63 están deshabitadas. Los primeros occidentales que llegaron fueron los españoles de la mano de un capitán portugués hacia el año 1.600, pero después en el 1.700 llegaron los franceses, y en el 1.800 los ingleses, y estos dos últimos gobernaron juntos, hasta que en el año 1.980  alcanzaron la independencia.

Son de procedencia melanesia que significa los “negros que viven en las islas”. Curiosamente los melanesios no son pescadores y se alimentan de batatas, y en ocasiones de su bien más preciado y moneda de cambio: el cerdo.

Todo se paga y se compra en esta isla de Ambrym en cerdos.

Hemos contratado los servicios de John, un australiano vulcanólogo de los más reconocidos, para que nos guíe en esta mortífera isla.

No sólo los volcanes son extremadamente peligrosos, aquí da la sensación que todas las fuerzas destructivas de la naturaleza se han aliado. Además de los volcanes mas tóxicos de la tierra, hay tsunamis, el último hace un mes, donde las olas llegaron a arrastrar hasta los aviones del aeropuerto de Port Vila, su capital. Por si esto no fuera poco, los habitantes de la isla de Ambrym tienen o han tenido todos, y repito todos malaria cerebral, la variante más peligrosa de esta enfermedad, y esta es la época de su máxima actividad.

No contentos con la malaria, este archipiélago es abatido por los ciclones una media de uno por mes en periodo de monzones, que curiosamente es ahora. Las aldeas de esta isla son completamente destruidas todos los años, y en ocasiones hasta dos veces. Por esta razón las casas son frágiles, las construyen en menos de una semana, y ya ni se preocupan de hacer casas más sólidas, los vientos huracanados se las llevan todos los años.

Hay que añadir que estamos en el llamado “cinturón de fuego del pacífico”, y los terremotos son frecuentes, hace tan sólo 15 días ha habido uno de 8 en la escala de Ritcher, y un día antes de llegar nosotros otro de 6.

Pero sin duda alguna lo más mortífero de esta isla son los cuatro volcanes, que expulsan esa gran cantidad de gases tóxicos, desde el ácido sulfúrico, al clorhídrico, u otros cuyo nombre no se ni pronunciar. Hay periodos de actividad que los nativos tienen que abandonar la isla porque no crece ni un solo cultivo debido a la lluvia ácida que los volcanes producen. En la costa el PH es de 6 o 5, en las inmediaciones del volcán es de 4, y en el borde es 2 o 1. John nos dice que el PH 4 es como si te lloviera zumo de limón, y PH 2 es igual que la vinagre, y cuando el PH es 1, es pura lejía.

Pues con este panorama pretendemos ascender a este lugar endemoniado, alcanzar el campo base que está en el borde de la caldera de 12 kilómetros. Y no termina aquí la cosa, queremos ir más lejos, y descender al interior del cráter, donde se encuentra el lago de lava más grande y activo del planeta, donde expulsa esas 2000 toneladas de gases letales.

El cráter se llama Benbow. John nos dice que cree que nadie ha descendido a filmar un documental dentro del cráter porque es una “jodida” locura, y da la sensación que a él eso, “le pone”, y lo quiere intentar con nosotros, dice que ya era hora de que le contrase alguien con ganas de “marcha”. Este tipo esta tan loco, que se atreve a retarnos a dormir dentro del cráter. Está verdaderamente loco, aunque de su trabajo y volcanes lo sabe todo.

Por supuesto que tanto en las proximidades como si intentamos descender al cráter hay que usar mascaras de gas e ir cubiertos para no morir en el intento.

Tenemos que equipar unos 240 metros de cuerda por las verticales paredes del volcán, pues es un cráter de un kilómetro de diámetro que se descuelgan hasta el fondo, donde se encuentran los lagos de lava.

Me da la sensación que esta vez sí que iremos demasiado lejos, y además nos acompaña la persona “X” ganadora del DESAFIO HIMALAYA, que no sabemos si le hemos  hecho un favor o la realidad es que ha ganado de premio una “GRAN PUTADA”.

Tengo a mi lado a la persona “X”, y os aseguro que después de ver este lugar se le ha cambiado el gesto y ha palidecido.

Haciendo un poco de cronología os diré que llegamos a esta isla en ese vuelo charter, luego uno de los tres vehículos que hay en la isla nos llevo a la aldea de Wala, donde hemos acampado dos días para pedir permiso al jefe de la tribu.

Aquí las tribus tienen jefes que se gobiernan como hace muchísimos años, y todo permiso pasa por el jefe de las tribu, que ha tardado dos días en decidirse  y nos da el beneplácito de ascender y luego descender a los infiernos de este volcán de Benbow.

Como anécdota os diré, que nos ha contado John que un equipo de filmación muy famoso, yo diría que el más famoso del mundo por no decir nombres, intentaron y no hace mucho filmar el volcán. No pidieron permiso y no hicieron caso de las órdenes del jefe del poblado y a un cámara lo mataron, y el resto de emergencia los sacaron en helicóptero (cagaditos de miedo).

Todo, absolutamente todo en esta isla mágica es peligroso, aunque a nosotros las tribus nos parecen amigables y muy correctas con nosotros. Tenemos la ventaja que conocen a John y nos facilita todo.

La última noche tuvimos que beber el brebaje tradicional que te hace fuerte y además ofreces tus respetos al bosque. Hay que engullir sin parar una concha de coco llena hasta el borde de una bebida alucinógena que se llama “KAVA”. Afecta directamente sobre el sistema nervioso central. Los más osados toman hasta seis conchas de coco, y los irresponsables como nosotros, nos bebimos ¡tres conchas! arengados por los jóvenes del poblado.

Se bebe mirando al bosque y a los diez minutos, el cuerpo se me quedo laxo, sin fuerzas, las piernas me pesaban una tonelada, los movimientos muy lentos, el habla también y se me desató una especie de euforia. Un hormigueo por toda la cara me dejó casi paralizado un lateral de la cara. No sentía los labios, la boca, los gestos, incluso parpadear era raro. Después risa, emoción, y más laxitud, así son los efectos de esta bebida que te hace según dicen ellos entrar en trance.

Tengo que reconocer que dormí como un bebé, pero prometí no beber eso jamás, casi vomito, por el fuertísimo sabor a pimienta que ardía la boca. Es en definitiva la raíz de la pimienta que se la pasa por agua y se va concentrando hasta que ya esta lista para ingerirla.Tengo esa extraña costumbre de probar todo lo que me dan, y esta fue una experiencia traumática. John vomitó durante la noche ¡cinco veces!

Con los deberes hechos y todos los parabienes al día siguiente nos pusimos en marcha por una tupida y extraña selva.

Os aseguro amigos que tenemos la sensación de haber entrado en una selva del periodo jurasico, con helechos de hasta 15 metros de altura y con tallos como árboles. John nos dice que nunca ha visto una selva tan extraña, de especies raras. Es sin duda lo que comerían los dinosaurios, y para más curiosidades los nativos nos hablan de un humanoide de medio metro, que es mitad hombre y mitad rata, y que todos juran a ver visto. Nadie se separa del grupo porque le temen, dicen que tiene la fuerza de cuatro hombres, y que siempre observa quien osa adentrarse en la espesura del bosque.

Así durante muchas horas asfixiados de calor y con 100% de humedad, avanzamos por la lava solidificada, que abrió brechas en la jungla, aunque a veces desaparece entre el espeso follaje y hay que literalmente escalar laderas de lodo y cenizas por sendas casi cerradas de la espesa jungla, inmersa toda ella en nieblas.

La verdad es que da miedo avanzar en con este panorama: llueve torrencialmente, la selva esta cerrada de vegetación, hay humanoides, huele a huevos podridos, de la cantidad de gases que salen de los volcanes, y que la lluvia ácida nos tira encima, y así avanzamos camino del infierno.

Por fin llegamos al borde de la caldera después de ascender las últimas rampas muy inclinadas de ceniza donde nos hundimos hasta las rodillas, y al llegar al borde…

¡¡Brutal!!, ¡¡más que brutal!! Hemos llegado a otro mundo. La jungla desaparece de repente, y solo hay un inmenso desierto de cenizas, sin ningún signo de vida, y sopla un  viento huracanado.

John nos dice que estamos en el arco de influencia directa de los volcanes y la lluvia ácida lo mata todo, además las explosiones frecuentes lo cubren con metros de espesor de cenizas y rocas magmáticas. El viento es producto de los gases hirviendo que salen del los volcanes, especialmente de  nuestro objetivo el volcán Benbow. Estos gases interactúan con el aire del exterior y el efecto chimenea del gigantesco cráter, produciendo corrientes de convención que en ocasiones hacen que los vientos soplen hasta con 130 kilómetros por hora de fuerza. Este viento extraordinario es frecuente y casi constante en el interior del cráter, por lo que tendremos que asegurarnos con cuerdas cuando intentemos acercarnos al borde del cráter y sobre todo en el supuesto descenso, cosa que veo todavía muy lejana, pues es más bien un auténtica locura.

Caminamos por esta meseta muerta de cenizas, donde no hay más que destrucción, y donde sabemos que una explosión violenta como las del pasado reciente, nos dejaría sin ninguna oportunidad de salvarnos, estamos ya dentro de la caldera, en la zona de la muerte..

John conoce un lugar donde nos ponemos al resguardo de los feroces vientos, en una hondonada de cenizas y la línea de vegetación, donde además hay una fuente de agua para potable. Una surgencia natural, la única en la zona, porque a pesar de llover sin parar no se puede tomar ni una gota de agua porque es como beber lejía de la acidez que tiene.

Aquí a las puertas del infierno hemos montado el campamento. Llueve lluvia ácida sin parar, nos pica la piel, la cara, los ojos, estamos dentro de las tiendas, esperando que afloje el temporal, cosa difícil, pues este clima ácido lo provoca el volcán constantemente.

Aquí estaremos una semana máximo, es el periodo de seguridad que podemos exponer el cuerpo a este letal lugar. Tenemos máscaras de gas que usaremos para acercarnos al volcán, para descender al cráter, e incluso si soplan los vientos hacia el campo base hay que dormir con la mascara. Nuestro ganador, la persona “X”, está asustado (a), y piensa que le ha tocado un castigo, no un premio, y le hemos traído a conocer al mismísimo demonio.

Este es el tétrico panorama que tenemos hasta hoy, pero por delante nos esperan uno de los fenómenos de la naturaleza mas impresionantes e inquietantes que el ojo humano pueda ver: lagos de magma, chimeneas magmáticas, canales de lava en continuo movimiento con mareas y fuertes corrientes, donde John nos asegura que todas las noches veremos el cielo rojo, del reflejo del cráter colapsado de lava, no en vano estamos en el volcán de mayor actividad de lava del planeta.

El cielo se teñirá de rojo y por delante nos espera un peligroso, yo diría que el más peligroso de los Desafíos hasta la fecha. Miles de toneladas de gases letales nos invadirán por todas partes, con las máscaras de gas y los equipos especiales lo soportaremos, siempre que el viento no cese ni un momento porque entonces las consecuencias serían fatales al depositarse los gases en el suelo, que es donde estamos acampados. Es vital que las corrientes de aire renueva los gases tóxicos con aire puro, para que la mezcla resultante sea la menos nociva posible aun sabiendas que sigue siendo un aire venenoso.

Amigos no os perdáis ni una sola crónica porque nosotros lo estamos viviendo al máximo de expectación sin nadie que nos pueda ayudar en caso de que algo salga mal.

En un año solo han venido a esta isla dos extranjeros, y nosotros.

El infierno nos está esperando.

Jesús Calleja desde las puertas del infierno