estás en > Expediciones > Buceo Ártico > Posts > UN AGUJERO QUE TE LLEVA AL MISMISIMO INFIERNO

Buceo Ártico 06.2009

Volver

Hola amigos, otra vez de aventuras. Esta vez he viajado hasta el ártico Canadiense para bucear. Ha sido un largo viaje, especialmente la segunda parte del viaje.

> UN AGUJERO QUE TE LLEVA AL MISMISIMO INFIERNO

Hola amigos, de nuevo a las teclas para contaros nuestras aventuras en el ártico haciendo submarinismo, junto a mis amigos Emilio Valdés, Oscar, Maria March, y Fernando (Tigre).

Ya hemos pasado un buen susto en la grieta que se nos cerro, y aun nos sucederán mas cosas…

Ayer hemos asistido a algo a lo que nunca nos acostumbraremos, que nos resulta muy duro, pero que intentamos comprender.

Hemos visto a los esquimales, cazar una ballena narval macho con un precioso cuerno.
La han disparado y después alcanzado con un arpón para traerla a costa.
Unos diez cazadores trabajando en grupo la han despedazado en media hora, y ya esta.

Ellos tienen comida, y nosotros asistimos pasmados a la desaparición de un narval.
Pero ellos nos dicen que nosotros comemos carne de vaca, pollo, cerdos. ¿Cuántos matamos¿. Tienen razón, aquí no hay árboles, ni cosechas, ni nada que cultivar, solo hay pesca y animales que viven en el ártico, y esa es su fuente de comida. Necesitan ese alimento, y dicen que son una pequeña etnia comparada con el resto del mundo, donde no influye en absoluto en el descenso de estos mamíferos. Repiteuna y otra vez: somos muy pocos y hay muchos miles de narvales y focas. ¡Es la vida¡.

Así regresamos a nuestro campamento pensando en esas palabras, viendo a las buenas gentes del ártico despedazar el narval, pero en la retina esta la sangre del hermoso animal.
Necesito de más tiempo para digerir todo esto…

Nosotros planificamos nuestro siguiente buceo. Queremos hacer un agujero en el hielo y descender en mitad de la banquisa y explorar ese oscuro y misterioso mundo que se esconde debajo del mar helado.
Este es el lugar más aislado y peligroso para bucear. No hay referencias, ni hacia abajo que hay mas de 1000 metros de profundidad, ni hacia ningún lado, solo agua negra pues casi no pasa la luz debajo del hielo uniforme.

Es vital no perder la referencia del agujero, llevar un coordino y situarlo en la brújula submarina para encontrarlo de nuevo. Si te pierdes, no existe ni una sola posibilidad de sobrevivir.
Maria y Oscar me dicen que esto será lo mas arriesgado que haremos, y que no tenemos que perdernos los unos del los otros. Planificamos el descenso hasta el último detalle, pero no siempre las cosas salen perfectas...


Cortamos con sierras un metro cuadrado en el duro hielo, no se ve nada hacia abajo. Me pregunto que porque me meto en estos jaleos, pero ya no hay tiempo para reproches, tengo que hacerlo. Me concentro, para serenarme, tengo extrañas sensaciones que no me gustan.

En mitad del mar helado solo un agujero de un metro cuadrado para descender, bucear y regresar de nuevo por el mismo sitio. Será toda una proeza.
Nos ayudara que tenemos intercomunicadores y eso nos mantendrá en contacto en las oscuras aguas.

Se mete Maria, después yo y luego Oscar. Nos juntamos y descendemos sin perdernos de vista al mismísimo infierno. Debajo agua y más agua negra pues no entra la luz del sol, mas de mil metros de profundidad, no hay ninguna referencia. Avanzamos hacia el interior de la banquisa congelada. Encima de nosotros solo ha hielo, no hay mas salida que el agujero de un metro cuadrado.

Vamos equipados con trajes secos para soportar el intensísimo frío, y estos trajes están conectados al equipo con un manguito por donde insuflamos aire a trabes de una válvula.
A medida que descendemos hay que ir hinchando esa válvula porque si no la presion te aplasta y hay que rellenar el traje de aire.

Cuando me encuentro entorno a los veinte metros, y sigo hinchando mi traje con la válvula, algo sucede, y empiezo a subir y perder el control. Rápidamente saco el aire de mi chaleco de flotabilidad, para intentar compensar, pero no resulta, asciendo a mucha velocidad. Abro la válvula del traje para expulsar el aire del traje en emergencia, pero tampoco funciona.

Les digo por el intercomunicador que tengo un problema, y al mirar para atrás Oscar y Maria no me ven, y piensan que he bajado hacia el fondo. Maria desciende a toda velocidad hacia el negro abismo, y a algo más de treinta metros, se da cuenta que no he podido bajar tan rápido. Todos estamos asustados, porque mi intercomunicador para más “INRI” ha dejado de funcionar.

Ellos buscándome a mucha profundidad, y yo perdido allá arriba, donde me he golpeado violentamente en el rapidísimo ascenso, contra el hielo.
Ahora estoy atrapado solo debajo del irrompible grosor de hielo. Veo como pasa la luz apagada por el espesor del hielo, pero no veo ni a Oscar, ni a Maria, ni ¡el agujero¡.

Me tengo que relajar, no puede estar muy lejos.
Se me ha empañado la mascara y veo fatal.
¿Por qué siempre todo se pone en contra?.
Vigilo mi aire, pues si se me termina, ya no tengo nada que hacer.

De nuevo han oído entrecortado los de arriba mi mensaje: ¡Tengo un problema¡ pues el resto de la conversación se corto.
Nervioso, me intento serenar, y decido acertadamente, que lo que tengo que hacer es volver a inmersionarme para tratar de encontrar el agujero.
Primero tengo que resolver como hundirme, pues tengo flotabilidad positiva, y necesito inmersionarme.

Abro a tope todas las válvulas de escape del aire del chaleco y traje, y me retuerzo para extraer hasta el último trozo de aire que hay en mi traje, y ¡BINGO, ¡ empiezo a hundirme.
Ya he resuelto algo muy importante, ahora a buscar el agujero…
Voy tocando la superficie helada de la banquisa, claro esta al revés, por debajo, y lo hago en círculos cada vez mas cerrados, hasta que mi plan funciona.
Logro ver sombras que me indican donde están las motos de nieve, y casi al mismo tiempo veo el sedal que cuelga del agujero.¡Dios estoy salvado¡.
Hago la parada de seguridad a tres metros, y asciendo, totalmente congelado de frío, en especial las manos que no siento en absoluto, pero que era un problema menor, hasta hace un rato.
Tigre informa por su radio a Oscar y Maria que están por el fondo que he aparecido, y ellos deciden subir al poco tiempo.

Ha sido un buen susto, de los de verdad.

Me tienen que sacar arrastras del agua pues no puedo ni con la botella.
Según sube Maria me cae una bronca de miedo. Maria ha estado aterrada porque no me encontraba, al igual que Oscar.
¡Joder¡, con Maria que malas pulgas tiene, no se las conocía. Pero tiene razón ha sido peligroso, pero os aseguro que nada pude hacer, Salí disparado hacia arriba como una bolla, y me quede sellado al hielo por debajo.

Es muy difícil bucear en esta agua gélidas a -2ºC, todo se ralentiza, es muy voluminoso el equipo, no hay casi referencias, y todo es muy complicado.
Intentare perfeccionar este exigente buceo, pues aun me quedan muchas experiencias que vivir en este mundo helado, donde he visto formas debajo del hielo increíbles. Parecían “criptonitas”, de la película de Superman. El hielo hace formas caprichosas, como cristalizaciones imposibles, que cuelgan de la banquisa helada hacia abajo.

Además como no ves ningún fondo excepto un agua negra, es como un mundo irreal, parece la entrada al mismísimo infierno.
Hay que tener templanza para mantener los nervios en su sitio en este buceo tan exigente, y de nuevo gracias a Maria, Oscar y Tigre que velan por mi seguridad. ¡Somos un gran equipo¡.
Y disculpas a mi amigo Emilio Valdés por lo mal que se lo hago pasar a veces, como hoy que me ha dicho que se había asustado de verdad, cuando oía las conversaciones por el intercomunicador de que me había perdido y yo tenia un problema.

Amigos esto es brutal y difícil, aun así, quiero seguir sintiendo las sensaciones de bucear en este mar congelado del ártico. No estaría mal ver al oso polar. Es una broma, solo me faltaba esto que nos diéramos de bruces con el, eso si que no lo contaríamos, pero es cierto que esa posibilidad existe. Nuestro campamento y todo alrededor esta minado de huellas frescas de la visita del Oso cuando dormimos, y los Inuits llevan el rifle colgado de la espalda todo el tiempo. ¿Por algo será?.

Estar atentos amigos queda mucha emocionante aventura…

Jesús Calleja buceando en el mismísimo ártico.

www.jesuscalleja.es