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Buceo Ártico 06.2009

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Hola amigos, otra vez de aventuras. Esta vez he viajado hasta el ártico Canadiense para bucear. Ha sido un largo viaje, especialmente la segunda parte del viaje.

> CAMPAMENTO ARTICO, Y EL PRIMER BUCEO BAJO AGUAS GELIDAS

Hola Amigos, como os decía en la anterior crónica, ha resultado agotador pilotar esta moto de nieve sobre la superficie helada del ártico. Hay muchas trampas: grietas, capas débiles de hielo, masas de nieve donde al entrar la moto se frena e incluso vuelca, en fin de fácil no ha tenido nada llegar hasta el borde del hielo donde hay agua liquida.

Pero lo hemos logrado. No siempre se puede llegar en moto de nieve hasta el mismo borde helado.
Pero estamos de suerte y aquí montamos el campamento. Tenemos una muy buena infraestructura gracias al contacto canadiense de nuestro amigo Thomas, y la sorpresa es una gran tienda comedor cocina, muy confortable, donde tenemos de todo: compresores para cargar las botellas de aire, generadores para electricidad, buena comida, tiendas que soporten el rigor ártico con sus fuertes e imprevisibles vientos huracanados, gasolina, en fin de todo. Sin duda el mejor campamento de mi vida.

El lugar elegido es de ensueño. Hielo por todas partes, montañas, una gran brecha de agua donde hemos situado la tienda caliente que así la llamamos porque es donde nos meteremos inmediatamente según salgamos del agua. Una pasada de campamento. Estamos al norte de la isla de Bafin, uno de los lugares donde más frío hace del planeta

Estamos a muchos kilómetros del pueblo más cercano, en mitad de la banquisa helada, es decir en medio del océano que esta caóticamente congelado. Debajo de nosotros un metro de hielo, y después cientos de metros de un oscuro fondo marino. Esperemos que el hielo no se rompa. Los Inuits que nos acompaña se encargan de vigilar el grosor por si se hacen grietas y la cosa se empieza a poner peligrosa. Y sobre todo hay que vigilar el camapamneto, pues el oso es muy “osado” y se acerca a oler comida, y puede atacarnos.

Hoy mismo le hemos visto merodear alrededor del campamento, y por la noche, es decir cuando dormíamos, pues aquí hay 24 horas de sol, el campamento estaba lleno de huellas del oso Polar que nos visito y husmeo por donde quiso, al ladito de nuestras tiendas. Desde hoy habrá guardias de 24 horas, pues estamos justo donde el caza, en sus dominios, que es el mismo borde que separa el hielo del mar licuado.

Amigos es una gozada haber visto el oso polar tan cerca, grandioso y espectacular.
Pero el primer plato fuerte vino, cuando nos metimos por primera vez en estas aguas heladas.
Primero equiparnos con un traje estancos, difíciles de poner. Es un traje seco donde antes nos ponemos un montón de ropa para protegernos del extremo frío. Después nos tienen que ayudar a cerrar las fuertes cremalleras estancas. Ponerte 20 Kg. de plomos, un chaleco de flotabilidad, la botella del aire, la cámara, unos guantes donde no hay tacto, y yo personalmente con mas miedo que vergüenza, tirarme a estas negras aguas terriblemente frías.

Lo primero que siento es un frío atroz que se apodera de mis manos. Los guantes son solo de dos milímetros de neopreno, para tener tacto poder manipular todas las válvulas, resortes, y demás instrumentos. Sobre todo la gran mascara de comunicaciones que cubre toda la cara con un sistema de presión positiva constante. Tengo una sensación de angustia, es una pasada de cosas las que llevo encima, y debajo de mí, un gran negro.

Observo a mí alrededor, y es increíble y mágico ver el hielo por debajo. Hay nueve partes de hielo debajo del mar por una encima, y los pequeños témpanos que cruzan flotando son increíbles bajo el agua. Son de color verdoso, y en algunas placas de hielo hay algas pegadas. Vemos focas, y a lo lejos los narvales, que no podemos distinguir debajo del agua, aunque perfectamente los grabamos en superficie.

Lo que mas nos llama la atención es la gran cantidad de plancton flotando, que es justamente lo que vienen a comer los millones de peces, que a su vez se comen estos grandes mamíferos como los narvales, las belugas que son ballenas blancas de pequeño tamaño.

Amigos, el primer día ya hemos visto los raros y esquivos narvales: ballenas de casi siete metros de largo, que en los machos se desarrolla un extraño diente que les rompe el labio y que en ocasiones llega a tener casi tres metros de largo. Es un animal extrañísimo, del que muy poco se sabe.
Ahora solo nos hace falta verlo debajo del agua.

Pero volviendo a la inmersión, para mi que es la primera vez que lo hacia bajo los hielos árticos, ha sido traumático. El frío es brutal, y las inmersiones difícilmente son de más de veinte minutos. Las manos se quedan fuera de control, como piedras. Os recuerdo que estas no están en ningún guante seco como el cuerpo, si no que están dentro del guante humedo del agua a dos grados bajo cero. Es terrible.

No aguanto mas y pido ayuda, no soy capaz de salir del agua solo, ni tan siquiera de quitarme el equipo.
Necesito ayuda o me voy para el fondo.
Thomas y Tigre me quitan el equipo en el agua y me sacan arrastras por el hielo. Lloro de dolor en las manos. Me tienen que echar agua hirviendo sobre los guantes húmedos para recuperar algo de tacto. La reacción hace que aun me duelan más las manos y dedos. Que horror de dolor. Me pregunto si será así todas las veces que me meta en estas terribles aguas heladas. Me temo que la respuesta es que si.

Va a resultar verdaderamente duro bucear en estas condiciones. Mañana probaremos las mascaras estancas que hoy no han funcionado, aunque por la tarde hemos reparado la avería.
Imaginaros el lió de instrumentos y cosas que llevamos encima solo que no puedes manipular con soltura los mecanismos por los enormes guantes que llevaremso a partir de mañana. Si algo no haces bien te vas al fondo. Y sobre todo lo que tenemos que observar al milímetro es el estado del hielo.
 
En la inmersión de veinte minutos se ha casi cerrado la grieta donde nos metimos, pues el hielo se mueve a gran velocidad por el viento y corrientes marinas. Si no te das cuenta por donde entras, se cierra y hay que buscar una salida debajo del hielo, esto te genera mucha tensión buscando el lugar para salir.
Todo es muy difícil, lleno de adrenalina, y de un frío terrible. Es buceo extremo. Siempre metidos en líos, solo que este parece de los gordos.
Por delante nos esperan muchos días de buceos árticos, frío espeluznare, y visitas de los osos. El objetivo sigue siendo el mismo, bucear sin parar en estas agua heladas en busca del narval.
Amigos no os perdáis las próximas crónicas, prometen ser muy intensas.

Jesús Calleja desde el ártico Canadiense.