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Buceo Ártico 06.2009

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Hola amigos, otra vez de aventuras. Esta vez he viajado hasta el ártico Canadiense para bucear. Ha sido un largo viaje, especialmente la segunda parte del viaje.

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Hola amigos, otra vez de aventuras. Esta vez he viajado hasta el ártico Canadiense para bucear.
Ha sido un largo viaje, especialmente la segunda parte del viaje.

El vuelo desde Madrid a Toronto, y después a Ottawa en Canadá. Hasta ahí bien, el típico largo vuelo trasatlántico, pero amigos la segunda parte ha sido larguisima. Hay que volar en pequeños aviones, en ocasiones no más de 8 personas desde Ottawa a un lugar llamado Poind Inlet.
Este lugar se encuentra a más de tres mil kilómetros de Ottawa, y a tan solo 1.500 Km. del Polo Norte. Esta claro que este año no salgo de los lugares extremadamente fríos. Desde Enero de este año 2009, he pasado por la cordillera Darwin, La Antártida, Groelandia, y ahora de nuevo en el casquete Polar en Canadá.

Solo que esta vez será diferente lo que me espera en el ártico. Voy a bucear debajo de los hielos árticos en busca de uno de los animales mas desconocidos que habitan estos mares helados ¡.
Como os decía no se cuantas horas, mas bien días, pero llegamos a este extraño lugar que da la sensación de ser artificial. Un asentamiento que no “pega” con el espectacular entorno. El mar esta completamente helado, y todo nevado. Únicamente el pueblo esta libre de nieve, y principalmente las gentes que lo habitan son cazadores, que tienen un cupo de caza anual y son los ultimo sobrevivientes. Son esquimales Inuit y cada vez quedan menos. Esta es la ciudad más grande de las cuatro grandes que quedan por encima de la latitud de 72º. Tiene 1.300 habitantes y descendiendo. Más al norte están las ciudades de Artic bay y Resulute Bay, con solo 120 habitantes.

Ahora tenemos 24 horas de sol y hace una temperatura agradable para ser el ártico, no menos de -10ºC, pero en invierno se pueden alcanzar en ocasiones los -50ºC como nos aseguran los Inuits. Me pregunto que harán estos habitantes tan aislados durante todo el año, especialmente en invierno donde durante seis meses no hay sol, y donde ni tan siquiera hay carreteras. Están totalmente aislados. ¿Y la gente joven?, que hacen, donde ligan, cuales son sus hobbies. Que diferentes es la vida en el ártico¡.

Aquí nos espera Thomas, que es nuestro contacto. Trabaja en una empresa que se dedica a expediciones árticas.

Thomas nos dice que no podremos llegar a donde queríamos: el Estrecho de Lancaster, porque este año hay mas hielo de lo normal y esta cerrado. A cambio nos dirigiremos al lado contrario, donde suelen cazar los Inuits. A este lugar nunca dejan ir a exploradores o científicos, es su lugar de caza y nadie quiere que les moleste, además están muy sensibilizados con los problemas que les ha traído alguna mala prensa sobre reportajes reportajes de la caza de ballenas, narvales u osos polares. Ellos tienen otra lectura, y supongo que es bueno escuchar sus problemas y quejas, pues también tienen sus razones, aunque no siempre nos guste escucharlas.

Para nosotros matar una ballena o un narval es algo atroz, pero para ellos que son pocos habitantes, es su modo de vida. Si no lo hicieran simplemente esta raza, estos pueblos desaparecerían, y con ellos toda su rica cultura. Nosotros queremos entender ambas partes de la cuestión, y lo mejor es permanecer imparciales y observar, supongo que cada uno hará al final su juicio.
Aquí estamos como siempre Emilio Valdés que es mi cámara, y nos acompañan los expertos en buceo extremo Maria March, Oscar y Fernando.

Por delante la gran oportunidad de conocer de cerca de estos esquimales y sobre todo sus zonas de caza, que tenemos la fortuna gracias a nuestro amigo canadiense Thomas de conseguir uno de esos raros permisos para rodar este reportaje en sus autenticas zonas de caza. Para ello Thomas se reunió con los líderes locales y nos autorizaron a viajar a este increíble lugar.

Nuestro objetivo es ver y grabar a los Narvales. Son extrañas ballenas pequeñas con un cuerno de casi tres metros que llegan a desarrollar los machos adultos. No se sabe casi nada de estos mamiferos, es mas, nos aseguran que apenas 20 personas han buceado con ellos en toda la historia, y que seguramente seamos los primeros españoles. Será una tarea muy difícil.
Si hay suerte veremos al Oso Polar cazando, es de los lugares del ártico donde mas hay junto a Groelandia, y ya con muchísima suerte veríamos Belugas.

Lo primero localizarlos y después encontrar las condiciones adecuadas para acercarnos con las motos de nieve y tirarnos a las gélidas aguas a -2ºC con nuestros trajes especiales.

Para ello contamos con Thomas que nos dará toda la cobertura e intendencia.
Nos acompañan una familia de Inuits. El padre, el hijo mayor, el tercer hijo, otro más de 18 años, y un cuarto de 15 años. Es una familia de 7 hijos y todos los varones trabajaran con nosotros.

Hemos alquilado cuatro motos de nieve con unos gigantescos trineos donde llevaremos hasta dos toneladas en alguno de ellos. Necesitamos mucha infraestructura. Sobre todo para cargar y portear todo el equipo de submarinismo: compresores, botellas, equipos, plomos, en fin un pequeño almacen de cosas.
Nunca antes he visto tanto despliegue, y sin duda es la expedición mas cara de mi vida, tardaremos en recuperarnos de este mogollón de “pasta”, aunque las imágenes valdrán la pena, y sobre todo haremos algo espectacular.

Dicho y hecho nos ponemos en marcha. Yo piloto una de las motos y os aseguro que es difícil esquivar grietas donde si te caes hay cientos de metros de profundidad, os recuerdo que estamos conduciendo sobre el mar helado, pero hay fracturas en el hielo, y estas hay que sortearlas. Pero claro hay un trineo de dos toneladas detrás y hay que acelerar para atravesarlas, y de repente se te frena el trineo parándose en seco la moto de nieve y el trineo te adelanta por la inercia, pudiéndote hacer mucho daño.
En este trineo con una especie de protección de madera viajan mis compañeros de aventura
En una ocasión el trineo me adelanto y luego dio tres bandazos donde iban mis amigos Maria March, Oscar, Fernando que le apodamos Tigre, y mi amigo y mejor cámara Emilio Valdés.

Casi me los cargo, pero os aseguro que es muy difícil manejar esta moto de nieve con ese pedazo de trineo.
Así navegamos horas y horas por el mar helado: sorteamos grietas, pasamos hielo caótico con mucha dificultad, nos aguantamos el intenso frío de ir sobre una moto de hielo en el ártico, en fin un disfrute lleno de tensión y adrenalina.

Es brutal pilotar estas maquinas por el mar helado y durante tantos kilómetros. Te vas alejando del mundo civilizado para adentrarte en la hostilidad del hielo y por lo tanto la auto dependencia. Fuera hay osos polares, uno de los mayores depredadores del planeta, al que tenemos que tener respeto y llevar siempre con nosotros el rifle. Ahora hay que cuidarse de todos los detalles para sobrevivir y no cometer equivocaciones, estamos muy lejos del último pueblo y vamos a bucear en un mar caótico de hielos y aguas gélidas. Esperemos que todo resulte bien.

Ahora seguimos nuestra ruta por el mar helado, en la próxima crónica os contaré como será el lugar donde llegaremos, adaptarnos a este nuevo medio y sobre todo si seremos capaces de meternos en esas terribles aguas heladas a filmar este desafío.
No os perdáis la próxima crónica

Jesús Calleja desde el casquete Polar Canadiense.