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Groenlandia, hacia el glaciar de Humboldt 04.2009

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Groelandia es casi tan grande como Europa, pero solo viven 56.000 personas, no existen carreteras que conecten ninguna ciudad o pueblo. En realidad es una gran masa de hielo y nieve de sur a norte, es el lugar mas radical que uno puede imaginar.

> EL MALDITO GLACIAR

Hemos Despertado en Sirapaluk, la ultima aldea nativa del hemisferio norte. Desde este punto no hay ningún humando más hasta el Polo Norte, que se encuentra a tan solo 1.300 kilómetros.
Esto es puro hielo, mar congelado, frío, viento, 24 horas de sol, y una climatología hostil hasta no sabéis que punto.

Os recuerdo nuestro objetivo: viajar en trineo arrastrado por perros hasta el glaciar de Humboldt, donde se encuentra la mayor reserva salvaje de osos polares, además de caribúes, y bueyes azmilcleros en estas latitudes.
Por delante mar helado, ascenso de glaciares, descenso de glaciares, el “Inlandis” o casquete polar, tundra, etc.…, será todo un desafío, donde además este año somos los primeros en realizar esta ruta, para acompañar a tres cazadores Inuits (esquimales), ellos quieren cazar el buey azmilclero, y nosotros filmar como es la durísima vida del cazador esquimal. Lo haremos exactamente igual que ellos, incluso nos vestiremos con las pieles de osos polares

No hemos salido hasta las tres de la tarde de esta aldea, porque el viento era muy fuerte y los cazadores esquimales tienen miedo de que los vientos catabaticos, que son terribles nos acechen en la ruta, y el viento de esta mañana amenaza…

Pero el viento no va a más, y comenzamos la ruta, una vez que nos ayudan con los pertrechos y algunas compras que hicimos a los locales.

Tenemos el respeto de los Inuit de Sierapaluk. Seremos extranjeros en sus tierras, pero con toda nuestra voluntad seguimos adelante, por la temida ruta de los osos.

Empezamos deslizándonos con nuestro trineo por el mar helado, durante dos horas. El paisaje es brutal. Imaginaros un mar helado, que el propio oleaje hace unas caprichosas formas que se hielan. Durante todo el trayecto hay gigantescos icebergs, que han quedado incrustados en el mar helado, y son como monstruos fantasmagóricos. No hay ni una gota de agua por ningún lado, todo es un mundo de hielo, duro como piedras.

La ventisca hoy se deja notar y crea formas irreales a ras de suelo, mejor dicho a ras de mar helado. Hay que tener cuidado de no perder a los otros esquimales. Despistarse en ventisca puede ser un grave problema.

Pero avanzamos sin problemas, siempre con el temor al glaciar que nos espera. Nos avisaron que es terrible, difícil, mas de uno ha caído en las gigantescas grietas, y en el pueblo nos avisan que estemos con mucho cuidado que la ruta es tremenda, en especial esta parte de subida al glaciar. Ascenderemos entre 1.600 metros o 2000. a trabes de un glaciar, y cuando lo vemos nos quedamos pasmados. Es una barbaridad de glaciar que da la sensación de ser inaccesible. En si mismo solo ascenderlo como montañeros seria muy duro, pero se me antoja imposible con un trineo de 400 Kg. y tiros de perros. Como se agarraran los perros en el hielo

Nos ponemos manos a la obra y es para verlo, lo que son capaces de hacer estos valientes perros groenlandeses. Como tiran, con que fuerza, que músculos. Aunque hay que decir que hay que azuzarlos continuamente y hacerles pasar el látigo por encima de sus cabezas, sin darles pero que oigan el ruido porque si no, no quieren progresar.

Mientras hay hielo o nieve vamos bien, pero pronto nos tenemos que echar contra a morrena y empiezan los problemas. Esta lleno de rocas y piedras gigantescas, y el trineo se nos atasca continuamente. No hay manera de moverlo y da la sensación de no poder avanzar.

Me sigue pareciendo imposible ascender por aquí con estas moles de trineos, pero paso a paso, lo vamos consiguiendo.

Hay poca nieve y muchas rocas. Nos desgastamos intensamente empujando, levantando el trineo, tirando como los perros, en fin todo tipo de artimañas para avanzar.

En muchas ocasiones es desesperante, dan ganas de tirar la toalla, pero no pienso rendirme, ni rendirnos. Es casi imposible por donde pasan los trineos. Es un caos de rocas y casi nada de nieve, y con una pendiente aterradora. Si se suelta el trineo se despeñaría por el abismo y lo perderíamos. ¨¨
Estamos ascendiendo por un autentico glaciar de hielo azul con un armario ropero lleno y un tiro de perros. Es una autentica locura.

Después de ocho horas y agotados paramos en un resalte del glaciar y montamos el campamento con nuestros trineos usándolos como camas y por encima una lona sujeta con unos palos a modo de tienda de campaña.
Estamos rotos, tanto los esquimales como nosotros. Que soberana paliza. No se las veces que hemos tirado y levantado este monstruoso trineo.

Damos de comer a los perros, cenamos nosotros, descansamos encima de las pieles de caribú, y nos metemos a los sacos para dormir mientras fuera el fuerte viento empieza de nuevo y el termómetro se vuelve a desplomar muchos grados bajo cero.

Ahora además de estar muy al norte, estamos elevándonos y la temperatura en el “Inlandis” como se conoce al casquete polar es mucho mas baja. Toca descansar, y dormir aunque tengo pesadillas de pensar si conseguiremos ascender al completo este terrible glaciar de 1.600 metros. Hoy en ocho horas solo hemos ascendido 400 metros por la extrema dureza del terreno, entre rocas y grietas de hielo. Mañana promete que será aun más terrible.

No tengo fuerzas ni para seguir escribiendo. Así que hasta mañana amigos, os seguiré contando otro día, hoy estoy muerto.
También os diré si lo conseguimos o dimos la vuelta, cualquier cosa puede pasar, esto es radical, y mucho más duro de lo que esperamos, incluso de lo que esperaban nuestros amigos esquimales. El año ha sido raro, mucho frío y poca nieve.

Estar atentos os los seguiré contando…

Jesús Calleja desde el alejado ártico…