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Monte Vinson 01.2006

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Ya me encuentro en Punta Arenas, la ciudad continental mas austral del planeta. Después de 20 horas de vuelo llego a esta curiosa ciudad enclavada en el estrecho de Magallanes, de vital importancia para el paso de barcos antes de la apertura del canal de Panamá...

> Los confines del Planeta

Ya me encuentro en Punta Arenas, la ciudad continental mas austral del planeta. Después de 20 horas de vuelo llego a esta curiosa ciudad enclavada en el estrecho de Magallanes, de vital importancia para el paso de barcos antes de la apertura del canal de Panamá.

La sensación cuando llegas es de una ciudad desangelada de casas prefabricadas, donde un constante y fuerte viento azota tan endebles edificaciones dando la sensación de que va a volar todo por los aires. Es la principal característica climática de la zona el fortísimo viento, no en vano estoy relativamente cerca del cavo de Hornos.

Me hospedo en una casa modesta pues la infraestructura hotelera es deficiente, pero me encuentro muy a gusto, pues los chilenos son gente muy amable.

Hoy me entreviste con el gerente de la empresa que organiza los vuelos a la Antártica, concretamente a la base Patriot Hill, que esta situada muy al interior del continente Antártico, pues hay que diferenciar que prácticamente todas la bases científicas y militares estan en la costa, pues al interior solo hay tres bases pues es muy difícil abastecer y vivir en el interior de la Antártida. Esta base Patriot Hill se instala en noviembre y se desarma en febrero. Es uno de los lugares mas hostiles del continente antártico, y por lo tanto del mundo.

Me informa que el vuelo depende de factores climatológicos, pues hace unos días el viento era de 160 Kilómetros hora. Para que el avión aterrice hace falta que el viento no supere los 80 Kilómetros hora, pues ha de aterrizar en un glaciar de hielo y no puede tocar los frenos, pues esta como el cristal, necesitando de 11 a 15 kilómetros para frenar por pura inercia. No hay pista alguna, ni balizamientos, ni ayudas de navegación aérea, es un vuelo a vista, y solo un avión militar ruso con su tripulación experta aterriza en tan peligroso lugar.

Hoy también realice todos los tramites burocráticos y permisos complejos, y una autoridad paso lista de todo lo que llevaba para sobrevivir al frío y viento extremo.

He pasado los tramites y revisiones correctamente y mañana solo me queda asistir a una reunión de las personas que viajaremos en ese avión donde recibiremos las ultimas intrusiones, pues una vez llegados a Patriot Hill el avión se marcha y ya no lo veremos hasta que termine la escalada al monte VInson, que vendrá desde Punta Arenas otra vez a recogernos. Por lo tanto quedare asilado a unos 4000 Km del continente.
He conocido a un canario que también quiere escalar el Monte Vinson. Nos juntaremos para aunar fuerzas, la verdad que lo agradezco, pues lo que me espera es tremendamente hostil. También nos indican que somos los unicos españoles este año en intentar escalar el Vinson.

Pero me encuentro muy ilusionado pensar que estoy a horas de ver la Antartida con su grandeza y magnitud, un verdadero mundo de hielo, donde la vida en su interior no existe. Ahí me espera una de las aventuras mas grande de mi vida: escalar la montaña mas alta de este inmenso territorio a temperaturas que pueden rondar los 60 grados bajo cero.

Un gran amigo me dijo hace poco que viviría una aventura épica del siglo XVIII, con la ropa y la tecnología del siglo XXI. Os lo seguiré contando en estas paginas desde los confines de la tierra vía satélite.

Jesús Calleja.