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Cordillera Darwin 02.2009

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En la cordillera Darwin intentaremos mi hermano Kike, Emilio cámara y amigo, junto con tres amigos argentinos, escalar el monte Caledonia, lo que seria la primera repetición mundial a dicha montaña.

> ¡¡CIMA EN EL MONTE CALEDONIA¡¡

Amigos, siempre un placer contaros cuando uno hace cumbre. Y esta vez ha sido en una montaña, que nos ha puesto todo tipo de zancadillas.

Recordar mi anterior crónica, que resulto casi, casi una pesadilla.

Es cuando el placer escalar montañas y el sufrimiento que conlleva al hacerlo es inherente, pero cuando la balanza se inclina demasiado hacia un lado, y en este caso fue excesivo sufrimiento, el placer deja de ser tal, para convertirse en supervivencia.
Esto fue la aproximación hasta el campo I que os relate en la anterior crónica. Pero nos recuperamos, y con ánimos renovados con unos platos de arroz, un agua coloreada de sales, y el muy buen rollo que tenemos en este grupo, resolvimos irnos para cima…

Antes de nada quiero agradecer en esta crónica la labor encomiable de Daniel, Nacho, Matías y Luis Turi. De verdad que se lo están “currando” como nadie, sin ninguna protesta, acarreando sus pesadas mochilas, que están a punto de reventar. Pesan algo más de 30 Kg., y en ellas va de todo. Las nuestras aunque muy pesadas, son menores que las de ellos, y aunque lo sentimos, poco mas podemos hacer, pues porteamos las pesadas cámaras para filmar este documental que muy pronto veréis en CUATRO TV.
Somos sin duda el mejor equipo posible. Esta es la mayor fuerza que nos impulsa a continuar con nuestra agotadora expedición, y gracias a esas mochilas podemos llevar nuestra casa a cuestas, así como la comida, material para escalar y repartirnos la electrónica para que a vosotros os lleguen las crónicas y las fotos.
Dicho esto paso a relataros los acontecimientos.

Por la mañana despertamos tarde, hacia las 8 de la mañana. Nos duelen hasta las pestañas, y hay agujetas hasta el músculo más pequeño.
Hace un tiempo de perros, niebla, lluvia, agua nieve, viento, y no se ve la cima que esta tapada de gruesas nubes. El panorama no es nada halagüeño.
Reunión de pastores en una de las tiendas mientras desayunamos, y decisión tomada: ¡¡nos vamos para arriba¡¡.

Protocolos de siempre: desarmar campamento, pertrechados con toda la ropa, arnés, mosquetones, piolets, crampones, encordarnos los unos con los otros, y ¡¡arriba con nuestras pesadas mochilas¡¡.
Ya estamos en marcha. Encaramos primeramente unas rampas no demasiado inclinadas, pero cuesta mucho progresar, la nieve, esta desastrosa.

Son las peores condiciones de nieve que uno esperaría. Es muy blanda, y pesada, porque el agua de la noche la ha dejado como el hielo de una pescadería.
Este tipo de nieve es muy peligrosa cuando se progresa sobre un glaciar. Las grietas a esta altitud se van poco a poco cubriendo de nieve, haciendo una especie de puente de nieve que cubre de un lado a otro la grieta, siendo este un paso a franquear muy frágil, pero que si esta helado, te da mucha seguridad, pues el frágil puente es mucho mas sólido.

Pero en el estado que esta la nieve en este caso, es lo opuesto, es una maldita y peligrosa sopa de nieve. Los puentes de nieve entre las grietas están muy debilitados, y si al pasar por ellos se rompe, pues te vas al fondo. Son gigantescas grietas de decenas de metros.

Luis Turi no lo ve demasiado claro, y se detiene cada poco. El terreno es un autentico campo de grietas, con sus puentes de nieve semi-derretidos, y este es el panorama que nos espera hasta la cima.

Hemos hecho dos cordadas: una de tres (Daniel, Matías, y Nacho), que iran detrás, y la nuestra con Luis Turi a la cabeza, Emilio Valdés, yo y mi hermano, en ese orden.

Luis asciende despacio, tenemos las piernas muy cansadas del exceso de ayer, y se va enterrando cada vez más. Observo que va mas despacio de lo que habitualmente es el. Decido darle relevo y paso a la cabeza, pues se que su mochila es mas pesada.

La visión del que escala por un glaciar muy inclinado repleto de grietas, desde la cabeza, o sea del que abre la ruta es muy diferente del que va detrás. Adelante tienes que pensar continuamente por donde escoger mejor tu itinerario, que ángulo de inclinación das a tu paso, que lugares evitar por si se produjera una avalancha, cual es la mejor ruta para el estado de la nieve y hielo, y sobre todo en este caso sortear las diabólicas grietas, que están deseando cobrarse a una victima.

Siempre me ha dado la sensación en los grandes glaciares que esas grietas parecen estar llamándote a gritos. Son como una especie de devoradores de hombres que intentan osar, de internarse en lugares prohibidos. Será una estupidez, pero siempre que el objetivo es atrevido y diferente, aparecen las “devoradoras de hombres”. Esto es solo una de las muchas historias que procesa mi inquieto cerebro cuando para darme ánimos en la cadencia de mis pasos me invento para distraerme y hacérseme mas llevadero el suplico de una ascensión dura.

Así voy abriendo el itinerario de mís compañeros, pensando continuamente y no equivocarme, aunque pido consejo a mis compañeros de cordada cuando no lo veo claro:
-Emilio creo que al pasar ese puente de nieve me voy a hacer caquita-
- Pues ala niño ve con cuidado, que yo te protejo tensándote la cuerda, y muy lejos no caerás-

Esas conversaciones te dan el ánimo para resolver los pasajes más delicados.
Luis Turi, es muy experto en estas montañas y su aportación es casi fundamental, como ayer fue la de Daniel, que he apodado el “marques de las montañas”, por su buen hacer en todas las técnicas de glaciar y escalada. Matías un pedazo de pan que portea sin rechistar, al igual que Nacho el “niño” del grupo, que con sus 20 añitos recién cumplidos esta dando la talla con sobresaliente y esta experiencia no se le olvidara de por vida. En esta expedición si que va aprender, porque esta resultando dura y muy técnica donde hay que resolver muchas dificultades, y el aprende muy deprisa.

El ascenso se va complicando cada vez más. Las grietas son enormes y la nieve blanca recién caída, ni siquiera rellena la grieta hasta su borde, por lo que nos esta indicando que es un maldito puente de nieve, que puede ser delgado, y muy blando. ¡¡Malas noticias para mí¡¡, tengo que atravesarlo y no me puedo negar o pasarle el “marrón” a otro. Tengo que continuar con decisión y aventurarme en el puente de nieve:
Un paso, después otro a cámara lenta como en la película Matrix, después mis pies se empiezan a hundir lentamente, y ¡PUF¡ se detienen en el último instante. Estoy hasta la cintura, y casi palpo el abismo. Esta debajo de mí. Una devoradora de hombre me quiere, pero la blanca nieve me detiene. Llevo mi piolet (herramienta en forma de piqueta, para sujetarse en le hielo), en posición de defensa. Es decir agarrada por el mango y lista para lanzarla certeramente contra la nieve e intentar sujetarme si se abre el abismo a mis pies. En este caso es lo que hice. Instintivamente la clave en el labio de la grieta y logre sujetarme. Después salí lentamente. Si me hubiera colado, la cuerda se tensaría y Emilio, Kike y Luis Turi me habrían frenado, pero el susto no me lo quita nadie.

A lo largo de la jornada todos nos colamos alguna vez en las grietas, lo que demuestra que las condiciones eran pésimas y en otro lugar y en otra situación habríamos cancelado la expedición, pero estamos muy lejos y estos es lo que hay, por lo que a pesar del manual decidimos arriesgar mas de lo debido.

Este es el panorama continuamente: decenas de grietas que tenemos que evitar, haciendo zig-zag, escalando muy inclinado, rodeándolas. En fin otro maldito laberinto a sortear.
Kike me quiere dar el relevo, pero no le dejo, aunque tenia que haberlo hecho. Pero es mi hermano y tengo tendencia a protegerlo en exceso, aunque el ya me salvo la vida en el Mackinley.
Además quiero purgar la sensación de culpabilidad de ver las mochilas de nuestros amigos argentinos que pesan una media de 10 Kg. mas que las nuestras, y he decidido abrir hoy todo el día la huella, y sudar la gota gorda con la tensión de sortear estas grietas devoradoras de hombres.

Seguimos progresando en el laberinto de grietas y nieve blanca. La huella hasta la rodilla, y cada vez más inclinación. Ahora otro elemento que aparece en escena son las avalanchas de nieve primavera que vemos sus huellas por todas partes, y nosotros en el terrenomas propicio para que se desencadene una.
Lo mejor fabricarme pequeñas historias para entretenerme, ahora no os diré cual fue la siguiente historia, pero ya llevamos muchos días de expedición y los instintos naturales afloran, y por ahí va el titulo de mi siguiente historia. Amigos es de dos rombos, ¡¡pero que final mas bueno¡¡.

La belleza del paisaje es tan brutal que lo eclipsa todo. Pocas veces se ven tantos glaciares gigantescos y tan caóticos, ni siquiera en el Himalaya es fácil de contemplar este mundo tan hostil de bloques de hielo. Es verdaderamente asombroso que estén incluso a nivel del mar. Los inviernos tienen que ser peliagudos, y los temporales que azotan casi siempre este territorio proceden de la Antártida.
La temperatura en verano a penas supera los 12 grados a nivel del mar. Una vez se alcanzo los 29ºC y fue un record. En pleno verano puede nevar a cualquier altura incluso en el mar. Y en invierno a estas alturas puede bajar el mercurio hasta los -35ºC, y los -25ºC en el mar.
Hay témpanos de hielo que se desprenden de algunos glaciares y flotan por el canal de Beagle. Es sin duda una tierra fría, muy fría.

Alcanzamos unos promontorios de roca y Luis Turi que realizo la primera repetición mundial de esta montaña, nos dice que estamos muy cerca de la parte alta del glaciar, y por lo tanto próximos a la cima.
Esto nos anima, pues la escalda parece no tener fin, y la inclinación pronunciada es constante, por eso hay tanto número de grietas.
La cordada vista desde arriba es una belleza. Los argentinos van de verde, nosotros de azul y naranja, y todo alrededor es un mundo de hielo retorcido y caótico, con fuertes pendientes.
¡¡Amigos que escalamos con mochilas de entre 22 Kg. a mas de 30Kg, y esto no es fácil.¡¡

Hemos llegado al promontorio de piedras en lo alto del glaciar. Estamos en la parte mas alta de este enrome glaciar, y en este promontorio de piedras instalaremos nuestro campo II, ya os diré porque..

Ahora toca reponer fuerzas con un buen chorizo de León, y barritas energéticas, beber para hidratarnos, y ya sin mochilas atacar la cumbre a tan solo 200 metros de desnivel, que curiosamente es de roca descarnada, carente de nieve por los fortísimos vientos que la azotan. Es un monolito de granito descompuesto por la fuerte erosión.

Es muy extraña esta cima de roca en mitad de uno de los glaciares más radicales que he visto nunca en montaña.
Esto nos facilita mucho las cosas, y el ascenso es sencillo. Da la sensación que el Caledonia nos ha puesto tantas zancadillas que al llegar a lo mas alto del esquivo glaciar te quiera obsequiar con los 200 metros hasta su cumbre mas sencillos de toda la escalada, y amigos……¡¡ESTAMOS EN LA CIMA DEL MONTE CALEDONIA¡¡.

Somos la segunda repetición mundial, y eso genera sensaciones increíbles. Lo celebramos por todo lo alto durante una hora y media, hasta que el tiempo empeoro mucho, con fuertes ráfagas de viento que arrojaba literalmente pequeños trozos de hielo.
Es momento de descender, llegando al campo II rápidamente.
Instalamos el campo, cenamos y preparamos la estrategia de los próximos días:

Ahora empezara la segunda parte de esta expedición, sin duda la mas compleja, y comprometida: Queremos explorar que hay detrás del esta gran montaña. Sabemos por fotografías satélite que existen unos glaciares enormes, y las montañas que se alzan detrás no tienen ni siquiera nombres, jamás han sido escaldas, y aun menos los glaciares. En definitiva, nunca antes ha pisado este territorio, no hay mapas, solo alguna foto satélite.

Es una ruta ambiciosa, que pasa lo primero por encontrar una ruta para descender al glaciar llamado Armada Chilena. Esto va a resultar clave. Hoy no hemos visto ninguna posibilidad desde la cima del Caledonia de descender. Son paredes y glaciares verticales, completamente imposibles, así que hemos decidido rodear el Caledonia por el glaciar opuesto al de hoy y ver si existe posibilidad de descenso aunque tengamos que emplear todo nuestro material de escalada.

Si logramos descender, hay que remontar este glaciar hasta un estrecho collado que esta expuesto a la caída de miles de seracs y témpanos de hielo de las dos montañas que lo blindan. Hay que ser rápidos sorteando las grietas y salvando este pasaje tan expuesto y peligroso.
Hasta aquí es donde nos llega la vista desde la cima del Caledonia, porque después la foto satélite, dice que hay que descender otro glaciar repleto de mas grietas, que supongo hay que rapelar (descender por cuerdas), y alcanzar el glaciar Alemania, nuca antes explorado. Es un largo glaciar y muy ancho que desemboca en una laguna de una forma muy abrupta, por lo que tenemos que buscar una ruta de descenso en ese caos de hielo.

Una vez que demos el paso de aventurarnos en este territorio tan abrupto y radical no hay marcha atrás, tenemos que resolver el enigma si hay paso o no, porque si no amigos, no tenemos ni idea que va a ser de nosotros, será sin duda el mayor de los líos en el que me halla metido nunca.
Y después nos falta resolver como descender a esta laguna y alcanzar el mar, para llamar al velero por teléfono satélite y nos rescate en el punto de las coordenadas que le demos.
Será sin duda una apasionante e increíble aventura que nos espera. Pero os quiero recordar que todo pasa por encontrar mañana un paso de descenso, porque si no todo se habrá terminado mañana mismo, regresando por donde hemos venido, que no es poco.

Amigos estar atentos porque sin duda alguna, puede ser una de mis mas increíbles expediciones si lo conseguimos. Y habremos dejado para la historia un valioso informe de esta zona de la Cordillera Darwin aun sin explorar desde el comienzo de los tiempos. ¿A que suena bien?..

Jesús Calleja desde el último confín de la tierra.