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Aconcagua 02.2008

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Hace un año y un mes escribí mi última crónica desde este mismo lugar: el campo base del Aconcagua, la montaña más alta de América del norte, y del sur, además de ser la mas alta del mundo fuera de la gran cordillera del Himalaya y sus estribaciones.

> ¡¡CIMA¡¡

Amigos, de nuevo en el campo base y con la gran noticia que hicimos cima. Y aun mejor noticia es que he concluido el proyecto de las siete cimas mas altas de todos los continentes(Mackinley en Alaska (norte América), Aconcagua (sud América), Elbrus en Europa, Kilimanjaro en África, Everest en Asia, Pirámide de Carstensz en Oceanía, y Vinson en la Antartida).

Este proyecto me ha permitido viajar por todo el planeta y descubrir la gran variedad de biodiversidad, paisajes increíbles, y sobre todo conocer a las diferentes culturas que habitan en sus inmediaciones, este quizás ha sido para mí lo mas bonito de este proyecto, la gran cantidad de nuevos amigos que ahora tengo por todo el mundo. De paso sea dicho que ahora soy el séptimo español en conseguir esta mágica cifra. Desde aquí quiero dar las gracias a todos los que me han ayudado a conseguir este sueño, desde la familia, pasando por los amigos, personas muy especiales, y sobre todo a los sponsors, aunque muy especialmente a dos: RMD, y turismocastillayleon.com. Ellos creyeron desde el primer momento, en que conseguiría el proyecto, y hoy les doy las gracias desde lo más profundo de mi corazón. Juntos pusimos toda la ilusión y ahora nos hemos beneficiado mutuamente, al aparecer casi por sorpresa la Tv (CUATRO). Ahora yo tengo un fabuloso programa de aventuras y mis dos sponsors tengan un valioso retorno de marca.

Ahora os cuento como fue la ascensión, pero no podía empezar esta crónica sin los reconocimientos a los que han hecho posible que el proyecto concluyera con éxito.

Día 12 de febrero:
Amanece un bonito día y empezamos el ascenso al campo II del tirón, tal como teníamos planeado. El día va a ser largo, por delante 1250 metros de desnivel, para alcanzar los algo mas de 5.500 metros de altura, que todavía nuestro cuerpo no tiene fijada, pues os quiero recordar que para ascender a un pico de 7000 metros seria conveniente al menos 20 días de aclimatación siguiendo las pautas de dientes de sierra: ascender alto por el día para descender a cotas inferiores a dormir. De este modo el cuerpo se va aclimatando poco a poco.
Pero esta expedición quiero probar como seria una situación límite y hacer todo el proceso incluida la cima y vuelta al campo base en solo una semana. Emilio, Kike y yo partimos de la idea que nuestro cuerpo esta acostumbrado a sufrir y esa es nuestra baza, que por supuesto no recomendaos a nadie que intente una cima de esta altura, siempre seria mejor el sistema tradicional de aclimatación.

Como decía antes de irme por los cerros de Úbeda, ascendimos a buen ritmo pero conteniéndonos, para dar mas tiempo a que se adapte el organismo, y a las cinco horas llegamos al campo II, llamado Nido de Cóndores (5.550 m). Es un “palo” fuerte para cualquier organismo a salvar 1250 metros de desnivel sin previa adaptación antes, pero llegamos bastante enteros. Instalamos nuestras tiendas de campaña, y las afianzamos bien con pesadas piedras pues los vientos en el Aconcagua cuando se desatan son extremadamente violentos. Y nos preparamos para cenar, con el ritual ya típico de los campamentos de altitud de cualquier gran montaña: ir a por nieve, derretir al menos 4 horas diarias, hacer la pasta, etc.., pero sobre todo beber, y beber, hasta 5 litros al día.

Cuando terminamos la cena al atardecer salimos de las tiendas a disfrutar de las increíbles puestas de sol de este emplazamiento llamado Nido de Cóndores. Es un amplio lugar en la base de una gran cornisa que finaliza cerca de la cima. Desde aquí se puede ver casi 180 grados de amplitud, y distinguir los cordones de montañas que hacen frontera con Chile, apreciamos la bruma que entra desde el pacifico a tan solo 150 Kilómetros en línea recta. Este día hay un hermoso mar de nubes, que como sabéis son nubes que están debajo de nosotros, a menor altitud, y por su parte superior son casi planas, sobresaliendo de vez en cuando algodones rompiendo la perfección de las líneas. Al bajar el sol, este cada vez se torna mas rojo, y sigue descendiendo hasta alcanzar una espectacular puesta de sol; da la sensación de que todo esta en llamas. El Aconcagua a nuestras espaldas se ha cubierto de un rojo intensísimo acrecentado por la gran cantidad de vetas sulfúreas de este cerro, y esto le da un tono casi irreal. Hasta la nieve se tiñe del mismo color. ¿Pero que esta pasando ahora?: Una bola de tamaño gigante y de un rojizo, tan intenso que creo que no existe en la paleta de colores esta apareciendo de nuevo por debajo de las nubes. ¿Pero si el sol ya se había ocultado en el horizonte, como aparece de nuevo?. Pues para sorpresa de todos los que estábamos allí, uno de los guías más antiguos de la zona, nos dice que la última vez que vio este extraordinario fenómeno fue hace 10 años, y nos comenta que tenemos encima la suerte de filmarlo. El nos pidió imágenes, pues dice que es tan raro el fenómeno que muy pocos lo han visto, y el enigma se resuelve, cuando Carlos (el guía con mas de 30 ascensiones al Aconcagua), nos explica que el mar de nubes tenia una fisura en sus capas intermedias y el sol aunque había desaparecido en el horizonte debajo del mar de nubes todavía se estaba ocultando, y por el ángulo en el que nos encontramos, la altitud de nuestra posición, y el efecto lupa del mar de nubes, todo se mezcla y nos dejo 3 minutos de magia que quedaran guardadas en nuestras retinas para siempre.

Aquí en el campo II pasamos dos noches haciendo nuestra única y escasísima aclimatación. Disfrutando de este lugar de cinco estrellas de belleza. La puesta de sol del siguiente día aunque espectacular, necesitaríamos de otros 10 años para que se repitiese. Eso sí, aquí hace un frío terrible.

Día 14de febrero del 2008

Este día encaramos la arista nor-oeste, que se habré paso entre estratos de azufre, un montón de minerales de diversos colores, pasando del amarillo, al blanco, negro, rojo, etc., hasta alcanzar nuestro siguiente campamento, el campo III, llamado Cólera a 6000 metros, que será en realidad el campo II para nosotros, pues hemos obviado dormir en el campo I (campo Canadá a 5000 m).

La ascensión es fácil, aunque de rampas mas inclinadas, se salvan 500 metros en tan solo dos horas, y el lugar por donde pasamos, da la sensación de ser la antesala del infierno con rocas retorcidas, los muchos colores de los minerales, y el casi constante olor a azufre que se desprende al estar mojado el terreno de la ligera nevada del día anterior.

Llegamos muy bien de fuerzas y de ánimo, apenas nos quedan unas horas para descansar e intentar el ataque a cima, que será toda una incógnita por el escasísimo tiempo para aclimatarnos.

Este campo II se llama Cólera por que cuando sopla el viento, aquí lo hace especialmente de una forma violenta, como si estuviera encolerizado. Es un bonito sitio para acampar a 6000 metros, situado en un pequeño rellano de la cornisa desde donde se puede ver la vertiente este del Aconcagua, y los glaciares colgantes de esa parte de la montaña. Para llegar a este campo de altura hay que pasar una estrechez donde se produce el efecto venturi, y sopla de una manera especialmente constantemente.

Desde este punto de nuevo una espectacular puesta de sol. Me he puesto la misma ropa con la que escale el Everest para soportar el intenso frío y viento, y me siento en el lugar más venteado a disfrutar del ocaso, y de paso probar el equipo para la noche que me espera cuando estemos ascendiendo el Aconcagua.
En este campamento de altura apenas estaremos 10 horas, y entre cocinar, hacer la mochila, preparar todos los detalles para un ataque a cima, se nos va pasando el poco tiempo que tenemos. Solo nos quedan 6 horas para dormir, de las que no dormimos nada porque se desencadena un fortísimo viento que todo lo zarandea. En ocasiones son tan acusadas las ráfagas que nos levanta literalmente del suelo unos centímetros a mi hermano y a mí que compartimos tienda. Es un ruido que lo escuchamos venir desde la estrechez, y solo dos segundos después nos sacude con toda su violencia.

Día 15-02-2008
Pasan las cinco horas sin pegar ojo. Kike y yo charlamos durante toda la noche, la escasa noche en nuestro caso, porque a las 5 de la mañana nos ponemos a preparar el equipo: crampones, piolet, mono de plumas, gafas anti-ventisca, gorro, manoplas, calentadores de manos químicos, cuatro capas de ropa, en fin lo indispensable para soportar vientos constantes de 50 kilómetros por hora, rachas de hasta 70,Km. /h, y sensación térmica de -38ºC, que es el ultimo parte que nos han pasado por radio la tarde anterior. Lo que ocurre es que esas condiciones eran para cima, y están ocurriendo a 6000 metros. Esto no estaba en los planes de los montañeros que en este campo III nos damos cita. Por esta causa nadie se decide a salir de las tiendas, solo lo hacemos nosotros. Kike me pregunta si no nos estaremos equivocándonos, solo llevamos 7 días desde que llegamos al campo base, nuestra aclimatación es mala, o no la apropiada, el viento es infernal, y el frío atroz, y para el colmo si había unas 50 personas mas en este campamento para atacar a cima como nosotros y a la misma hora, nadie se ha movido, y todos han cancelado. La respuesta por mi parte es hacia arriba y a ver que pasa. Emilio, Kike y Gonzalo también están de acuerdo. Nos ponemos en marcha. La primera parte es traumática hasta que nos adaptamos a las pésimas condiciones del tiempo, ascendemos de noche solo con la luz de nuestros frontales, y sacudidos constantemente por la fuertes rachas de viento. La sensación de que estamos solos nos amedrenta un poco. No podemos cometer ningún error, no podemos perdernos, seria fatal, estamos solos¡. Ascendemos a buen ritmo pues es tal el frío que ya pronto nos damos cuenta porque los guías de las expediciones comerciales han cancelado, es insoportable para los pies, manos, y cuerpo en general. Kike y yo con nuestras equipaciones para montañas de más de 8000 metros libramos mejor, aunque los pies son un calvario. Kike se pelea continuamente con su manopla, no quiere que se aloje su dedo pulgar y tiene que agarrar el bastón y piolet de una forma extraña, y Emilio tiene su batalla particular con las botas, no son de doble botín y le esta pasando factura. Tememos seriamente que tengamos congelaciones. Nadie habla, seguimos como autómatas. Yo marco el paso, y solo hago una pregunta cada media hora: ¿todo va bien?, respuesta ¡ si¡. Justo al llegar a los 6.500 metros a un lugar llamado Independencia empieza a amanecer. El espectáculo para la vista es brutal. Todo al alcance de la vista se cubre de tonos cobrizos, la alongada sombra del Aconcagua se proyecta en dirección del mar pacifico, pues el sol en el hemisferio sur sale por el este pero gira en sentido contrario. A nuestra derecha hay una cordillera de altas montañas llamada, El cordón del Plata, vemos los últimos retazos de una tormenta que esta a menor altitud que nosotros, por lo que vemos los rayos formarse en la nube como si explotara, y el viento arrecia de tal modo que casi no nos deja ascender. Aquí encontramos a dos montañeros, ahora somos nosotros cuatro mas dos. En este punto nos ponemos los crampones, pues la nieve esta helada y hay una fuerte pendiente antes de encarar la larga travesía. Para ponernos los crampones necesitamos tres veces más de tiempo que en condiciones normales. Hacer unos movimientos para instalar el crampon y la mano, a la manopla a calentarse, más movimientos y lo mismo a la manopla, así unas cuantas veces hasta que te los pones. Los pies ya no los sentimos. Decidimos seguir adelante a pesar de las graves consecuencias que nos puede acarrear. También nos anima al ver que los otros dos deciden continuar. Ascendemos las rampas de nieve helada, y nos recibe a bofetadas las fuertes rachas de viento del llamado “portillón de los vientos”, de ahí su nombre, es un cambio de vertiente de la montaña, que es de donde proceden los vientos predominantes más fuertes como los de hoy. El lugar es espectacular pero no lo podemos disfrutar porque estamos al limite de lo tolerable, de echo los dos compañeros que encontramos deciden darse la vuelta. NO soportan las extremas condiciones de frío y viento. De nuevo solos, y ahora a mayor altitud y expuestos a toda la crudeza y furia del Aconcagua, pero decidimos continuar. La travesía se nos hace larga, es una lucha constante contra el viento de cara, cada paso hay que hacer un esfuerzo doble, esto nos merma las fuerzas, y a la altura a la que estamos se convierte en traumático. Por fin vemos un lugar llamado la cueva, que es donde se inicia la llamada “canaleta”, la parte más tediosa del Aconcagua por lo que nos han dicho. Al poco rato llegamos a este punto que es donde hacemos nuestro primer descanso real, estamos a 6.650 metros de altura. Nos tiramos literalmente al suelo, estamos abatidos por el frío y el viento, no tenemos ganas ni de abrir las mochilas para beber algo de té que llevamos en los termos. Desde este punto vemos otras dos personas en mitad de la canaleta, esto nos anima y nos ponemos en marcha. Las rampas en este tramo son duras y enrevesadas, cada vez la cadencia de nuestros pasos es menor. Un paso dos segundos, luego, un paso cuatro segundos, no hay aire, que mal se respira a esta altitud sin aclimatación. Parece que vamos lentos pero para sorpresa nuestra alcanzamos al japonés y a su guía argentino. Lo cual quiere decir que no vamos tan lentos. De nuevo y ahora si, no hay nadie por encima de nosotros. Finalizamos la canaleta y llegamos a la Arista de los Guanacos, como su nombre indica, es una arista muy fina desde donde se puede ver la vertical y expuesta cara sur del Aconcagua. El paso cada vez mas lento, kike siente algo de pájara pero aprieta los dientes y continua. Emilio lo filma todo, no se como aguanta el frío y grava a al vez con tanto profesionalismo, hasta tal punto que cerca de la cima hay una toma que no le gusta, y el amigo nos manda repetir la escena que dice que es necesario y nos manda bajar sobre nuestros pasos unos metros. Kike y yo nos miramos y no damos crédito, -¿dices que bajemos un poco y volvamos a subir porque la toma no es de tu agrado?, este tipo esta loco, pero obedecemos y la toma salio perfecta, para que podáis ver con todo tipo de detallas este programa en Desafío Extremo en CUATRO.

Por fin dos pasos mas y hay esta la cima. Nos abrazamos todos, nos tiramos al suelo, el viento nos golpea sin piedad, pero ya todo nos da igual, no sentimos los dedos de los pies, el frío es ahora casi insoportable, pero seguimos abrazados, en mi caso lloro, lloro de alegría de conseguir las 7 cimas mas altas de cada continente, ahora es una realidad, ya no es un sueño. Estoy en la cima más alta de América y de todo el mundo después de las de Asia. Estamos solos en la cima del Aconcagua en un día terriblemente ventoso y frío. Disfrutamos un buen rato de este lugar, todo a nuestros pies, y la escasez de oxigeno hace que los movimientos sean lentos, irreales, ilógicos, placenteros. Seguimos abrazados disfrutando al máximo esta experiencia. Llegan los dos que antes adelantamos y dos policías de montaña que salieron para indicar a los que vieran en la ruta con dificultades que regresaran porque el anuncio de las malas condiciones meteorológicas podía traer gravísimas consecuencias, pero nosotros ya estábamos en la cima. En total 8 los que hemos ascendido este terrible día.

Descendemos muy cansados, pero al llegar al campo III, en vez de dormir que es lo que hace todo el mundo, decidimos descender al campo base. En total hemos ascendido 1000 metros, y descendido 2.700 metros en 16 horas, en un día pésimo de frío y viento extremo, sin casi aclimatación, el experimento sirvió para saber que ocurriría si me encuentro alguna vez en situaciones limite como reaccionaria el cuerpo, y la conclusión es que el cuerpo humano es mas duro de lo que pensamos y la mente puede sobre el cuerpo. El experimento ha sido un éxito y el objetivo lo concluimos con éxito, y sin secuelas, pues estuvimos al borde de sufrir congelaciones, aunque en el agónico descenso de tantos metros Emilio y yo perderemos algunas uñas al bajar hasta el campo base con botas rígidas.

Esto no tiene importancia. Ahora en el campo base embalando el equipaje para regresar esta vez si, con la 7 cimas mas altas de cada continente.

Gracias a todos los que leéis estas crónicas por vuestro apoyo moral, a las familias, amigos, sponsors, y a CUATRO TV para enseñaros un pedacito de la belleza que hay ahí fuera.
Pronto, muy pronto otra aventura esta a las puertas, esta será muy espectacular y especialmente curiosa pues estamos en el año internacional polar. Estar atentos¡.
Jesús Calleja desde el Centinela de Piedra.