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Zanskar Invernal 09.2008

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Os escribo desde el noroeste de la India, exactamente des un pueblo llamado Leh, capital del valle del Ladakh, a tan solo 100 Km de Pakistán y 60 Km del Tíbet ocupado por los chinos. En este remoto lugar situado en el centro de la cordillera del Himalaya.

> AISLADOS EN MITAD DEL RIO

Hola amigos. Os escribo desde posiblemente el lugar más remoto al que jamás hubiera estado. Os recuerdo que intento llegar caminando por un río helado al perdido valle del Zanskar en mitad de la cordillera del Himalaya en un lugar a caballo entre India, Pakistán y el Tíbet. Esta es la tercera crónica de lo sucedido:

Proseguimos nuestra marcha por el congelado río, lleno de trampas que se fueron acentuando cada vez mas, teniendo que sortear pasajes muy delicados donde se nos salía la adrenalina por las orejas solo de estar pisando frágiles planchas de hielo que crujían a cada paso amenazándonos con romperse y llevándonos a las oscuras y gélidas aguas del río Zanskar. Para mal de males no a parado de nevar y el hielo esta completamente tapado de una capa de nieve de 30 a 40 cm., y así es difícil ver el estado del hielo por donde tenemos que pisar, teniéndonos que asegurarnos con cuerda en muchos tramos para no pisar en falso. En fin estamos sometidos a todo el rigor invernal del Himalaya: mucho frío, hielo, nevadas, y con esos ingredientes proseguimos nuestra marcha, hasta que en la quinta jornada nos vemos detenidos en seco por un obstáculo insalvable por mas que lo hemos intentado. El río en un tramo determinado no tiene hielo y por los laterales es imposible, pues son muros verticales de resbaladiza roca nevada. Desolados después de intentarlo todo y con un intensísimo frío damos la vuelta pensando que todo se termino en este punto y mis ilusiones de llegar al perdido Valle del Zanskar donde vive el pueblo posiblemente mas aislado de la cordillera del Himalaya han terminado.

Pero un porteador dice que remontado por una ladera próxima al fatídico punto sin hielo llegaríamos, eso si, después de mucho caminar y casi escalar las vertiginosas laderas a una aldea que el la llama Nierak. Estamos tan abatidos que decidimos hacerle caso y seguir sus instrucciones pues el confía en que nos puedan ayudar de alguna manera.

En efecto como si de una novela se tratara y ya casi con las esperanzas perdidas de que existiera esta aldea de verdad, pues nos reventamos a ascender nevadas pendientes interminables sin que apareciera signo de vida, ¡ Pun ¡ Allí estaba, escondida en lo mas recóndito de la cadena montañosa, una aldea que parecía un nacimiento navideño.

Salieron a recibirnos los habitantes cono si fuéramos extraterrestres, y no es para menos, viven en un absoluto y completo asilamiento del mundo exterior durante muchos meses, debido a que los altísimos pasos de montaña están cerrados por las abundantes nevadas.

Y allí estábamos Emilio, los porteadores, Phuntsog y yo, con la boca abierta ante tanta belleza del lugar, y con unas gentes que viven igual que en el siglo XV.

Nos ayudaron en todo, nos dieron cobijo en sus bonitas casas tibetanas, bebimos de su “CHANG”, bebita alcohólica que nos animo a todos, comimos de su “STAMPA”, harina de cebada tostada, nos calentamos al fuego de sus estufas alimentadas con excrementos de Yak, y jugamos con la prole de niños de nuestro anfitrión que debe de tener como jovi en los largos inviernos tener niños, pues salían de todos lados vestidos con sus graciosas “CHUBAS”, una especie de chaquetón muy largo confeccionada de lana de yak que da un calos increíble. Hasta las botas hechas de piel de Yak, y lana del mismo nos afirmaban que aquí no hay señales de nuestra civilización occidental. Todo se conserva y se vive igual que en el antiguo medievo.

Ahora mi plan ha cambiado., Ya no puedo llegar a los valles bajos del Zanskar, pero no hay mal que por bien no venga, ahora las gentes de este pequeño pueblo me dicen que podré llegar a los pueblos del alto Zanskar y sobre todo a su “digamos” capital: Lingset, remontando los altos pasos de montañas, eso si, llenos de peligros y sobre todo ahora después de las fuertes nevadas caídas. Dos de los hombres mas fuertes han partido hoy día 12 de enero para abrirnos huella hasta el pueblo de Skiumpata, pero antes tendrán que atravesar un alto collado en el que las nevadas continúan, y el viento y frío se hacen casi insoportables. Nosotros partiremos mañana con las bendiciones de nuestro anfitrión Taxi Anchuk, seguiremos sus huellas y también rezaremos cada cual a sus dioses o budas para llegar sanos y salvos a ese remoto pueblecito. Allí ya nos dejaran solos para ascender al día siguiente el último collado antes de descender al pueblo de Lingset.

Sabemos que mañana nos espera una ruta muy difícil, dura, terriblemente gélida, cargada de nieve, y que ni siquiera aparece en ningún mapa como esta aldea desde la que escribo. Pero también se por experiencia que por muy mal que lo estemos pasando hay que recordar el mantra: Oni-mane-padme-hom. Que significa que la flor más hermosa solo nace de las aguas más putrefacta y fangosas. Es decir por muy mal que lo pasemos emergerá la flor mas hermosa y llegara la calma y la paz cuando arribemos a ese pueblecito, y un día después si la suerte nos sigue acompañando alcanzaremos las tierras altas del Zanskar y nuestra aventura habrá sido aun mayor de lo que esperaba, pues este cambio de planes tan espectacular nos estaba previsto. El río Zanskar no nos deja continuar, pero nos invita a descubrir sus altos pasos de montañas, pueblos recónditos de vidas ancestrales, la solidaridad de pueblos tan distintos a nosotros, y si hay suerte alcanzar las aldeas mas escondidas de la cordillera del Zanskar.

Estar atentos a la siguiente crónica y sabéis si lo conseguimos, ahora estamos llenos de incertidumbres, miedos porque no decirlo, pero también con mucha emoción por que pasara…

Jesús Calleja y Emilio Valdes, sin duda alguna desde los más recónditos lugares del Himalaya.