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BAHÍA DE FORNELLS EN MENORCA 04.2016

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BAHÍA DE FORNELLS EN MENORCA

Jesús Calleja llega a Menorca, la más occidental de las Islas Baleares, el lugar de España donde primero sale el sol, y se dirige a la Bahía de Fornells, una inmensa y preciosa bahía donde todavía pescan la langosta. Como este crustáceo  es muy preciado, y no hay tanto, Jesús quiere contribuir a preservar la langosta, y conocer el secreto de su caldereta, la mejor del mundo.


Tiene una misión científica en colaboración con el Centro Oceanográfico de Baleares: contabilizar las larvas de langosta que hay en las aguas de Fornells para saber cuántas habrá en el futuro y poder pescar de forma sostenible, sin esquilmar.


En primer lugar va a conocer a los pescadores, los que más saben de langosta y principales interesados en esta misión. La langosta es muy importante para ellos, la pescan apenas unos meses al año pero de ella depende la economía de prácticamente todo el pueblo.


Pero la profesión de pescador es dura, se madruga mucho y es un trabajo muy físico por lo que es difícil el relevo generacional. Por eso Jesús quiere conocer al pescador más joven, Oriol, que ha heredado el trabajo de su padre, Aleix. Ambos salen a trabajar cada día pero en barcos diferentes, hace diez años que no pescan juntos. Lo harán por Jesús, que se compromete a ir con ellos porque quiere saberlo todo de la langosta… aunque no se anima a levantarse a las cuatro de la mañana para salir al mar.


Antes tiene otra misión que no puede dejar de lado, quiere descubrir el secreto de la caldereta de langosta que hacen en Fornells y que dicen que es la mejor del mundo. Va a organizar un concurso entre la gente del pueblo que tenga recetas de toda la vida. Para pedirle ayuda va a conocer a Auxili, la señora más mayor de Fornells. 95 años y todo un carácter, Auxili pondrá en jaque varias veces a Jesús hasta ganarse un lugar en su corazón.


Auxili será una de las grandes protagonistas de este capítulo. Dice siempre lo que piensa y nunca miente porque “es pecado”. Jesús le propondrá ser uno de los jueces del concurso de calderetas y recibirá un no por respuesta. Auxili ha comido ya mucha langosta porque era esposa de un pescador, y esto de la tele no le interesa mucho. Esto obliga a Jesús a desplegar todas sus armas para convencerla. Entre ellas, darle un emocionantísimo paseo en helicóptero. Seguramente es una de las personas más mayores del mundo en subirse a uno pero Auxili no duda y dice de sí misma que “soy muy valiente”. Menos mal que, al bajar, ha cambiado de opinión y acepta juzgar las calderetas aunque, por supuesto, opina que la suya es la mejor.


Jesús conoce también a David Díaz, biólogo y responsable del proyecto del Oceanográfico para medir las poblaciones de larvas de langosta. Es uno de los mayores expertos del mundo en langosta roja y ha diseñado unos colectores que arroja al mar para que las larvas se alojen y poder contabilizarlas. Lleva 20 años estudiando la langosta y ahora les construye “casas” de ladrillo bajo el mar. Tiene colectores en Mallorca y va a lanzarlos en otras partes de Menorca pero también los traerá a Fornells, aunque necesita la ayuda del pueblo para esta misión.


Jesús se compromete a conseguir la colaboración de las gentes de Fornells y para ello va en busca de Joan, el cura, porque nadie mejor que él conoce a todo el mundo. En la iglesia de Fornells charlan sobre lo atípico que es este párroco, de tan sólo 34 años y defensor de hacer una vida casi normal. Joan sale a tomar cañas, fuma…


En su búsqueda de ayuda, Jesús va a conocer a otro Joan, un antiguo coralero que conoce como nadie los fondos marinos de Menorca. Hace años fue un “depredador”, campeón de España de pesca submarina, pero se ha reconvertido en una persona muy preocupada por la conservación del mar y sus riquezas. Llevará a Jesús a ver coral, el otro oro rojo de Fornells. A casi 50 metros de profundidad vivirán una experiencia única. Joan se compromete también a ayudar en la misión de Jesús y buscará el mejor sitio para lanzar los colectores.


Fornells es un pueblo aparentemente muy tranquilo pero Jesús se encontrará con un auténtico torbellino en forma de mujer. Antonia tiene 61 años y la vitalidad de una jovenzuela, está metida en todos los fregados y busca un novio que tenga como máximo 45 años. Está encantada de conocer a Jesús y contarle todos los cotilleos del pueblo. Se lo lleva a pasear para que les vean y hablen de ellos. Le invita también a su casa a tomar un vino y aquí Jesús conoce a la Antonia menos frívola. También ha tenido una vida dura, se ha divorciado dos veces, se metió en política y la expulsaron del partido… pero ella se repone de todo y vive con alegría. Los dos telediarios que dice que le quedan los exprime al máximo para que no le quede nada por experimentar.


Jesús le dará una inmensa sorpresa al subirla al helicóptero después de engañarla diciendo que estaba en reparaciones. Antonia lo vive con una intensidad inimaginable, es uno de sus sueños y lo disfruta al máximo. Termina muy emocionada porque esta es una experiencia única para ella.


Jesús está también muy interesado en aprender sobre la geología de Menorca, una isla que emergió hace miles de años, continuación en el mar de las Sierras Béticas peninsulares. Conoce a Agustí, un geólogo que le contará que esta pequeña isla es uno de los lugares con mayor diversidad geológica del mundo en tan poco terreno.


Con la ayuda de Antonia y el cura, Jesús consigue reunir en la plaza del pueblo a un montón de gente que le ayudará en la construcción de los colectores que hay que tirar al mar para contar las larvas de langosta. David Díaz será el maestro de ceremonias y los colectores se construyen con una rueda de coche, ladrillos y hormigón. Todo el mundo se pone a trabajar y aparece en escena un personaje inesperado, Cipri, que asumirá el mando sin tener ni idea de lo que está haciendo. Hacer el hormigón es algo más que juntar todos los materiales en una hormigonera, hay que hacerlo en la proporción correcta que, por supuesto, Cipri no conoce y acaba armando un buen lío. Por suerte todo se arregla y los vecinos de Fornells, consiguen fabricar los colectores.


Varios días después de lo previsto, por culpa del mal tiempo, Jesús sale a pescar con Oriol y Aleix. Llega cuando ambos llevan horas trabajando y esto es motivo de bromas con ellos. Mientras esperan las langostas tienen tiempo de charlar e intimar un poco. Jesús nota que Oriol ha tenido alguna época difícil y que la relación entre padre e hijo no es la mejor. Para su concurso de calderetas, le encarga a Oriol unas langostas bien hermosas.


Menorca tiene otra gran riqueza, la cultura talayótica, con más de 3.000 años de antigüedad. Estos restos son candidatos a Patrimonio Mundial de la UNESCO y Jesús va a conocer a Ismael, un arqueólogo muy particular.


Llega el momento de la misión y Jesús reúne en el puerto a toda la gente que va a hacerla posible. David dirigirá las operaciones, Antonia, Joan el coralero, Oriol y Aleix, ayudarán porque hay mucho trabajo que hacer, empezando por subir al barco los colectores, que pesan cien kilos cada uno.


Para localizar el sitio donde lanzar los colectores, tienen una ecosonda multihaz de última tecnología que operan Antonio y Jesper. Joan dirige el barco hasta un punto donde cree que habrá los fondos de arena, limpios de roca y algas. Una vez allí, Oriol lanza al mar una cámara para confirmar y Antonia ve el resultado en unas gafas conectadas a la cámara. Donde ella dice que el fondo es idóneo, se lanzan los colectores.


Una vez sobre el lugar indicado por Antonia, entre todos lanzan los colectores y Jesús baja con David y su ayudante Anabel a recolocarlos en el fondo. Este es el momento más peligroso porque se usan unos globos que se llenan de aire y hay que ser muy precisos para evitar que se descontrolen y salgan disparados. Si eso pasa podrían caerle a alguien encima y, con sus cien kilos de peso, matarle.


Jesús ayuda en la colocación y en un momento pasa lo que nadie esperaba, uno de los colectores sale despedido pero consiguen controlarlo y colocarlo en su sitio. La misión es un éxito y todos se felicitan.


Vuelven a puerto y Jesús tiene algo pendiente: conocer a las señoras que Auxili ha buscado para participar en el concurso de calderetas. Son Carmen, Fina y Margarita y todas presumen de tener la mejor receta. Oriol trae seis langostas, vivas y coleando, que ha pescado expresamente para el concurso. Las reparten y se van preparadas para la competición.


Además de Auxili, Jesús ha buscado un tercer juez: se trata de Koldo Royo, un cocinero vasco afincado en Mallorca y que ha ostentado durante casi 20 años una estrella Michelín. Koldo, Jesús y Auxili visitan las casas de las participantes en el concurso para intentar descifrar sus secretos pero no será fácil.


En la fiesta del programa se hará una cata a ciegas y entre los tres deciden quién es la mejor cocinera de calderetas de langosta del mundo.