




“Cada vez que me propongo algo lo consigo, sí o sí”... así se las gastaba Jonathan, que venía desde Las Palmas de Gran Canaria, en el casting para Desafío Himalaya. Y después de la gran experiencia vivida, lo tenía aún más claro: 'El cambio está en la mentalidad. Si quiero, puedo'.
La rubia del grupo, una surfista vasca que se define como intrépida, segura de sí misma y con mucha iniciativa... Que le iban a venir muy bien en este increíble reto para novatos. Tras el programa confesaba sentirse “mucho más fuerte y capaz de enfrentarse a cualquier cosa”.
Este mallorquín prefería huir de las discusiones y no ser líder de grupo... aunque tenía claro que podía llegar a serlo ¿cómo se comportaría después? Tendría las cualidades necesarias para ganar el concurso: adaptarse, mostrar más aptitudes para la escalada, saber convivencia, tener resistencia física y psicológica y ser buen compañero?
Para esta navarra, que se autodefinía como atrevida, trabajadora y colaboradora, viajar a Himalaya era un auténtico sueño hecho realidad. Un viaje al que le tenía muchas ganas, y que resultó ser más interior que otra cosa: “ha sido un viaje de introspección y, a la vuelta del viaje, me he enfrentado a aspectos de mi vida'.
Este barcelonés aficionado a las juergas nocturnas va a enfrentarse –¡eso sí, siempre con buen rollo y buen humor!- a un reto enorme, tan grande como el Pico Sin Nombre. Para él, llegar a lo más alto fue 'una prueba de superación y un orgullo llegar a la cima'.
Madrileña, despistada, muy simpática y segura de una cosa: no quería seguir el rumbo convencional que le marcaba la vida: casarse, tener hijos, encontrar un trabajo... prefería internarse con Jesús y Desafío Himalaya ¡en las montañas más grandes de la Tierra