Jesús Calleja

Desafío Extremo

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Crónica publicada el 27/03/2010
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Hola amigos os escribo la última crónica desde la península del Yucatán, aquí estará nuestro Desafío Extremo, bucear a través de cuevas y un sistema de galerías todas inundadas, que ocupan el mayor complejo de espeleo buceo del planeta, y el objetivo, alcanzar buceando en este peligroso y a la vez maravilloso sistema cárstico la estalactita sumergida mas larga conocida.
Para ello habrá que recorrer en absoluta oscuridad, y siendo autosuficientes los 1.200  metros de recorrido entre ida y vuelta.
Los acontecimientos sucedieron así:

Mi preparación ha sido muy intensa, sin apenas tiempo para descansar, de hecho no hemos tenido ni una sola jornada de descanso. Tenemos 10 días para alcanzar el entrenamiento necesario, un curso muy intenso a cargo de cuatro expertos buceadores, de lo mejor:
Oscar, Maria, Vicent, y Jaume me han ayudado lo increíble para mi puesta a punto y poder abordar este desafío tan radical. Es la modalidad de buceo más peligrosa que existe.
Hemos buceado en varios cenotes, cada uno distinto, y siempre hemos ido complicando la actividad. He tenido que aprender a orientarme de bajo del agua sin luz, a manejar carretes de hilo de vida, equipos más sofisticados que nunca antes había visto, y el protocolo de actuación dentro de galerías donde no entra ni un rayo de sol.
Este buceo que haremos se llama “full cave”, y es la versión más “heavy”.
Mi suerte, contar con mis cuatro amigos para el aprendizaje intensivo, y creo estar a punto para el Desafío, pero la última palabra la han tenido ellos, confirmándome, ¡que estoy listo ¡
Amaneció el día 26 de marzo, viernes, el día del Desafío.
He pasado una noche incomoda con sueños nada agradables, en los que algo nos pasaba, cosas de la cabeza cuando te enfrentas a algo difícil, pero sobre todo peligroso.
A las seis de la mañana estaba dando vueltas por la habitación con mucha ansiedad, nunca antes he penetrado buceando en una cueva tantos metros…

Desayunamos y partimos para Chack Mool.
Los preparativos son mas lentos de lo habitual, todo se revisa a conciencia: chalecos, reguladores, botellas, equipos de luz, en fin no puede existir un solo fallo, ni humano ni de equipo, dependeremos solo del aire comprimido que tienen nuestras botellas, y por nada del mundo puede haber una pérdida del preciado gas.
Ahora toca relajación y concentración, no hay risas como otras veces, solo concentración para rebajar las pulsaciones antes de la inmersión. Hacer todo muy tranquilo, beber, más relajación, y así una hora después estamos metiéndonos en el Cenote Chack Mool.
Comenzamos la inmersión, es extraño para mi no tener a Emilio Valdés mi amigo y cámara que me acompaña a todas partes, el tiene que filmar la entrada y salida del Cenote, y noto su ausencia, son muchos años juntos y aprecio mucho su cercanía. Todo esta vez es diferente y hostil…
Primer error nada más sumergirme: me acelero de una manera alocada y en vez de mantener mi posición que es la del número tres, pues Vicent va el primero, Maria la segunda, yo el tercero, Jaume el cuarto y Oscar por libre filmándonos. Es increíble que adelantara a María y Vicent y no me diera cuenta. Es tal la ansiedad que tenía que solo focalizaba hacia delante y no pensé en más.
María me manda pararme, coger aire, relajarme y que bucee más despacio o consumiré demasiado aire, y no podré llegar a la estalactita sumergida más larga del mundo.
¡Por fin consigo el ritmo! Ahora voy más relajado, y puedo disfrutar de las maravillosas formaciones de esta enorme galería, que en muchos puntos se estrecha y hay que pasar con mucho cuidado o golpeas en el techo o suelo, algo prohibidísimo en este tipo de buceo, si aleteo cerca del suelo con la técnica inadecuada y levanto lodo no se verá nada.
Tengo que estar alerta de todo mi equipo de buceo, de la técnica, de vigilar a mis compañeros y de no perder la línea de vida, es decir, el cordel que marca nuestra posición y la salida. Si perdemos este cordel estaríamos perdidos y por descontado muertos.
Pero además nos encontramos con muchas haloclinas, el punto de encuentro del agua dulce que está en las capas superiores y el agua salada procedente de las filtraciones del mar, que es más densa y cae al fondo. El punto de encuentro genera una turbulencia que apenas te deja ver nada, es una visión borrosa y vítrea. Me afano en abrir bien los ojos para no perder la línea de vida y las manchas borrosas que son mis compañeros que intuyo, pero apenas veo.
Casi no tengo tiempo para disfrutar de este increíble buceo, tengo muchas tareas de las que ocuparme y esto ocupa casi toda mi capacidad cerebral, y cuando consigo poner en orden todo los protocolos, y repasar las tareas: flotabilidad, manómetros, ordenador, brújula, línea de vida, compañeros, respiración, etc.., viene Oscar y me ciega con los potentes focos de su cámara, para que tengáis las mejores imágenes posibles que pronto veréis en la serie Desafío Extremo de Cuatro TV. Es el precio que hay que pagar para hacer televisión, que las tareas si ya son complicadas de por sí, me queda el estrés de ponerme donde Oscar me dice, posar bien para la cámara, sin ver ni un “gazapo”, porque me quedo ciego, y cuando quita los focos no se ni donde estoy por el impacto de luz, y cuando recupero la visión, Oscar regresa con otro plano. No os podéis ni imaginar que difícil es este buceo.., aunque alucino con Oscar y María que puedan filmar a la vez que hacen sus tareas.
Cada aleteo nos introduce aun más en las galerías, cada aleteo nos aleja de la superpie, cada aleteo nos expone más, cada aleteo nos deja más solos, cada aleteo en caso de complicaciones son mas graves o mortales, cada aleteo te debilita más la mente, cada aleteo te quita el precioso aire necesario para el regreso, cada aleteo te mete más y más en el interior de la tierra inundada…
Hay que quitarse de la cabeza la cantidad de cosas que te pasan, y siempre son fatalidades, y si!…, o si!…
Continuamente piensas en desgracias que pueden ocurrir, y yo visualizo posibles derrumbes o colapsos del techo que nos entierren vivos o nos corten el camino de regreso, que no es la primera vez que ha pasado, pienso en las 300 personas que murieron aquí en pocos años practicando esta misma disciplina tan peligrosa, ¿donde estarán esos cuerpos?. ¡Joder¡, que pare mi cabeza de pensar, tengo que regresar a las tareas, ¡mierda¡, he perdido mi flotabilidad, me siento observado por Maria, Vicent, Oscar y Jaume, son perfeccionistas y no permiten un error de estilo. El espeleo buceo tiene su técnica y ha de ser impecable, y yo pensando en cuantos ¿y si?..., he perdido estilo y concentración…
Repaso mis tareas, ordeno las prioridades, consulto el tiempo de inmersión y el manómetro de presión, una ojeadita al ordenador que me informa de profundidad, tiempos antes de entrar en descompresión, etc..  Todo va OK!
Puedo disfrutar de galerías y campanas inundadas de un increíble belleza de estalactitas y estalagmitas por todas partes, de pasos angostos, laberintos de galerías laterales, derrumbes, colapsos internos, haloclinas, corrientes de aguas claras, azules, verdosas, casi negras, un mundo que no se parece a nada compatible con la vida, apenas hay vida aquí dentro, y avanzamos, despacio pero con buen ritmo.
Me pregunto donde estará la dichosa estalactita bautizada con el nombre del “Monstruo”, ¡ que aparezca por dios ¡ que parece que llevo una eternidad buceando y solo de pensar que tengo que retroceder por el mismo camino me pone muy nervioso.
Maria, Jaume y Vicent adema se llevan otra botella más cada uno para una emergencia, pero aun así el tiempo es muy limitado.
Tengo que controlar  no consumir más de 66 atmósferas, porque si lo hago, en ese punto me tengo que dar la vuelta, pues habré cumplido la regla de los tres tercios: un tercio máximo para llegar, otro tercio para regresar, y otro tercio de reserva.
Ya me fastidiaría consumir más de esas 66 atmósferas, tener que darme la vuelta y no contemplar el “Monstruo”, y por lo tanto no conseguir el Desafío Extremo…
De repente Vicent hace movimientos rápidos con su foco de luz, esto significa que le miremos, algo pasa…
Y claro que pasa, ¡¡¡AMIGOS, HEMOS LLEGADO A LA  ESTALACTITA  SUMERGIDA  MÁS LARGA DEL MUNDO¡¡¡.
¡ 13  metros de larga !, por eso la llaman “el monstruo”.
Que pedazo de monumento natural,  ¡que tamaño¡, como impresiona esta estalactita colgando de una bóveda, es irreal, algo majestuoso. Y que diferente la sensación de contemplar esto en estado de ingravidez, flotando. Que diferencia de hacer espeleo sin agua, a hacerlo de este modo: floto, subo, bajo, me giro, me vuelvo a girar, no quiero perderme ni un solo detalle.
Empleamos 10 minutos de filmación sólo en la estalactita. Ha sido sublime, verla, metida entre un haloclina, que la hacia aun mas irreal.
Es la primera vez que “floto” dentro de una montaña. Que sensación amigos y que fortuna poder ver esto…
Ha sido muy duro el entrenamiento, muchas dificultades, agobios, adrenalina, sacrificio, y como no, miedo a lo desconocido. Ha sido la modalidad de buceo más radical y peligroso, pero ha merecido la pena solo por ver esta maravilla de nuestro planeta.
Toca regresar, y por delante nos queda el mismo camino recorrido, una hora de ida, y otra de regreso o algo más, pues tendremos la corriente en contra. El camino de vuelta fue más cansado, pero con el aliciente de haber conseguido el desafío, y que ahora cada aleteo es regreso, es más cerca de la entrada, es más relajación, es menos metros para estar a salvo, es una felicidad!!!.
De hecho hacemos cálculos de aire y nos da tiempo incluso de hacer un “salto”, es decir, salirnos de la línea principal y meternos en una galería secundaria lateral, para explorar un poco, parece ser que a mis amigos se les termina la adrenalina y buscan más, ¡que tíos¡… Llegamos a una pequeña sala de preciosas formaciones a través de pasos angostos, y tiramos muchos metros de hilo de vida, hasta que por fin y para mi alivio deciden parar, pues las burbujas desprenden trozos de calcita del techo y empieza a nevar, es igual que si nevara de la cantidad de escamas que caen, hasta el punto que no te dejan ver nada, teniendo que agarrar la línea de vida para no perderte. Decidimos retroceder en busca de la línea principal.
Si que se han tomado en serio mi preparación, ya no me falta de nada…
Por fin después de atravesar una gran haloclina que me dejó ciego, aparece muy al fondo un pequeño punto..
¡Es la luz¡, es la entrada de la caverna, y la que será nuestra salida. No os podéis ni imaginar que pedazo de relajación me entro. ¡Ya está!, estamos de regreso vivos..
Después de estar más de dos horas en esas grutas oscuras, al ver la luz del sol entrar por el cenote, me ha parecido lo más hermoso del planeta. Desde el fondo de la apertura del cenote, como las aguas son cristalinas, se pueden ver los árboles, el cielo, el sol, mi amigo Emilio… Emergemos los  cinco a la superficie, y gritamos de alegría con Emilio. Hemos conseguido un Desafío muy claustrofóbico y no apto para cardíacos. Alcanzamos después de 1.200  metros de buceo extremo la estalactita sumergida mas larga de la tierra.
Ha sido algo muy grande para todos, hoy dormiremos tranquilos, toca disfrutarlo, antes llamare a mi madre que está intranquila…
Nos vemos muy pronto, en apenas una semana, en otro Desafío Extremo, aun más espectacular si cabe..
Lo podréis seguir desde:
www.jesuscalleja.es
www.cuatro.com

 

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Marta
16/05/2012
Jesús, siempre me ha gustado lo que haces pero... ahora sí que me das envidia.... ...
sergio
15/05/2012
como puedo participar en uno de los desafios extremos, vi el del everest, y me enganche
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