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Por fin en el Campo 2

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> Posteado el 15/01/2006 a las

Estamos instalados en el campo 2 por fin. Hemos ascendido casi mil metros desde el 1, que estaba a tres mil de altitud, en medio de una increíble tormenta de frío y de viento, que llegaba con una escarcha helada difícil de describir. Llegué con los dedos como corcho: en mi vida la vi tan cruda, incluso pensamos que no íbamos a ser capaces de montar el campamento.

Y eso que hemos subido de una vez, con la tienda y el material imprescindible, en vez de hacer varios porteos subiendo y bajando, como están haciendo unos coreanos que también han llegado aquí. Pero la escarcha es increíble, se hacen carámbanos a velocidad de vértigo y como ya os dije, con las condiciones que hay y el tiempo que tenemos hemos decidido ir lo más rápido posible. Ni Everest ni nada. Es más duro de subir, pero no hace el frío que aquí, que es increíble; como en mi vida he visto en ningún sitio. Sigo con Juan Diego, el canario, y Andy el americano. Llevamos traje de plumas, el mejor, mangas térmicas, ropa interior de lo mejor del mercado y hace frío hasta dentro del saco... y eso que creo que tengo el mejor de los que hay; se escarcha y se hiela por fuera. Calculo que estamos a cuarenta grados bajo cero, pero más el increíble viento que nos azota todo el día y que estamos a cuatro mil metros de altitud ya la sensación térmica es de por lo menos de -60º. Porque como expliqué ya en el campo 1 de ascensión dejaron de funcionar los equipos electrónicos, que se nos congelan. Sólo sigue «vivo» el teléfono satélite.

Tal y como están las cosas, ya no pararemos en el campo 3. Desde aquí tiraremos a la cumbre, a los 4.897 metros de la cima del Monte Vinson. Mañana —por ayer— haremos el ataque a la cumbre, directo y sin parar. Tardaremos 15 horas desde aquí, desde el campo 2. Llegaremos aproximadamente en lo que en España serán las tres o las cuatro de la madrugada del lunes al martes si todo va bien. Es que hace mucho frío, no os lo imganáis: saqué los guantes para hacer una foto y casi me congelo las manos. Pero seguro que la próxima vez que hable con vosotros será desde la cumbre. Estamos fuertes los tres, pero muy solines aquí arriba. El frío es bestial, y el aire aquí es peor que en el collado Sur del Everest, increíble y extremo.

Pero a pesar de todo está mereciendo la pena. Cuando la climatología nos deja, y como hay luz las 24 horas del día, aunque la radiación sigue siendo increíble, vemos toda la planicie de la Antártida. No hay palabras para describir esto: es bellísimo, increíble, todo blanco y helado hasta donde alcanza la vista, pero un paisaje único en el planeta que te hace pensar lo bello que es y que hay que cuidarlo y mantenerlo, luchar contra la contaminación para conservarlo. Desde arriba, en la cima del Vinson, deber ser aún mejor.

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