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EL TEMPORAL NOS DA UNA TREGUA

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> Posteado el 19/06/2006 a las

Estimados amigos y lectores, os escribo desde el campo IV a 4.350 m. Y la gran noticia es que el temporal ha remitido, y hemos visto durante tres horas el sol. Ahora nos damos cuenta que es el bien mas preciado en esta inhóspita tierra de Alaska.

Este sol nos ha permitido entre otras cosas, cargar al menos las baterías para poder enviaros esta crónica, y espero que podamos disfrutar de este meteoro algunas horas mas en los días que nos queden.
Ahora os resumo la cronología desde la última conexión:

Como sabéis habíamos regresado el día 12 desde el porteo del campo IV al campo IIIsituado a (3.300m), donde después de una agotadora jornada pudimos descansar, pero por muy poco tiempo, pues a las 7 de la mañana ya estábamos en pie para desarmar por completo este campo y dejar enterrado un deposito con comida y combustible para el regreso.

Esta montaña es de tal dimensión que hay que ser muy buen estratega para siempre disponer de combustible y comida a lo largo de la ruta de aproximación, pues como habéis visto, un temporal te puede dejar bloqueado en cualquier punto. No dejar perfectamente la ruta abastecida en depósitos que marcamos con cañas de bambú, seria lo la peor de las imprudencias, pues en caso de tempestad estaríamos en una situación verdaderamente grave, y como ejemplo tomamos el coreano que le salvamos sin duda la vida. En nuestro caso creo que hemos realizado hasta la fecha una estrategia sin fisuras, y ahora estamos en el campo IV con la ruta abastecida y asegurada.

Siguiendo con la cronología de la expedición, el día 13 una vez llenado de nuevo nuestras maltrechas mochilas y porteando dos de los trineos en lugar de los cuatro, ascendemos, diría que penosamente por las duras rampas que dan paso a una hermosa arista aérea, desde contemplamos por primera vez el grandioso espectáculo de las montañas que nos rodean, comparable a las mismísimas montañas del Himalaya. Solo esta visión ha merecido todo el calvario por el que hemos pasado. Después esta arista da paso a otras palas de hielo azul de 50 º de inclinación. En este pasaje dejamos los higadillos, pues acarrear una mochila de 30 Kg, y un trineo con más kilos, es de lo más tremendo que he realizado como esfuerzo físico. Me sentía como un burro detrás de una zanahoria. Caminábamos sin conocimiento, solo ese espíritu especial del sacrificio que tenemos los montañeros nos hace pasar por estas torturas casi inhumanas.

Pero paso a paso vamos ganado altura, hasta situarnos en el “Windy Corner”, que nos recibe con el fortísimo viento que aquí siempre sopla.
Una vez pasado esta parte de la ruta, accedemos a un glaciar lleno de grietas gigantes. Algunas tienen hasta 20 metros de anchura y más de 50 de profundidad.

La ruta es bastante segura porque somos muchos los escaladores que nos damos cita en estas fechas para alcanzar la cima del Mackinley, y eso hace que la huella este bien marcada. Pero os contare una anécdota: yo encabezo la cordada, e inmediatamente detrás esta mi hermano, luego Andrés y por ultimo Iñigo. Entonces se desencadena una de esas ráfagas espantosas de viento y la visibilidad decrece a solo 5 o 10 metros.
Me despisto de la huella y nos salimos como 20 metros a la derecha. Enseguida me doy cuenta de mi error y corrijo el rumbo, pero Kike pega un grito y noto como se tensa la cuerda de seguridad que nos une. Miro hacia a tras y veo a mi hermano colado hasta la cintura en un grieta. Sale por sus propios medios, pero aquí es cuando uno se da cuenta de lo importante de hacer bien las cosas.

No deja de ser una anécdota, a pesar del susto de Kike, `pues nuestra cordada es de libro, y seria imposible que nos pasara algo, pues siempre el resto de los compañeros están unidos a una cuerda y todos sabemos que pasos hemos de seguir en caso de caída a una grieta. Ahora cuando vemos a tipos como el coreano solo, y sin asegurarse por estos traicioneros glaciares, pensamos que juegan la vida a la ruleta rusa.

Ahora día 14 estamos en el campo IV aclimatando, al igual que mañana. Y si el tiempo se estabiliza, que es lo que parece, el día 16 subiremos al campo V a 5.200 metros, pasaremos una noche, y si estamos físicamente bien y aclimatados haremos un intento a cima.

Pensamos que el sábado o el domingo podemos llegar a esta esquiva cima de 6.196 metros. Pero antes pelearemos con el viento y el frío. Un buen día de cima en esta montaña, es aceptable con vientos de 50 K/h, y 40 º bajo cero. Nuestro equipamiento será el mismo que para una montaña de más de 8000 metros, pues os recuerdo que estamos a solo 100 Km del círculo polar ártico.

Pero eso será otra historia que todavía estar por venir. Si hay suerte la próxima crónica será para deciros que hemos hecho cima.
Mis compañeros, así como mi hermano y yo, queremos saludar a nuestras familias y amigos, por la paciencia que tenéis y los malos ratos que os hacemos pasar. Pero es nuestra pasión y tenéis que comprendernos. ¡Gracias¡

Jesús Calleja desde la salvaje Alaska.

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