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EL GRAN TEMPORAL

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> Posteado el 15/06/2006 a las

Estimados lectores perdonad por no escribiros antes, pero hemos sido y seguimos siendo azotados por uno de los mas violentos temporales que yo he vivido a lo largo de mi vida de montañero.
Esta ha sido la causa de no enviar crónicas, pues los equipos informáticos y el satélite necesitan de energía y esa solo me la proporciona el sol, y este sigue sin aparecer. Hasta hoy que he podido disponer de una hora del dios Helios.

Ahora os resumiré lo que paso desde la última vez que recibisteis mi crónica:

Estábamos soportando el temporal en el campo I he hicimos un porteo, al campo II.
Al día siguiente el temporal arreciaba, pero decidimos a las 13 horas locales en un pequeño espacio de menor viento y nieve subir al campo II con el resto del material. Llegamos en mitad de una ventisca en la que era difícil ver más allá de 20 metros y tuvimos que ser muy finos para no perdernos en este mundo de hielo y nieve. Una vez en este campamento hemos estado tres noches soportando una virulencia de temporal que daba realmente miedo. Cada cuatro horas teníamos que apalear medio metro de nieve. Era tal la nevada que no se veía a más de 5 metros, y el viento no dejo de soplar a más de 100 Km/h en esos tres días. Construimos un muro de bloques de hielo de una altura de dos metros y medio, y como decía, cada cuatro horas a sacar la nieve que se colaba dentro. Fuera de de esta protección seria absolutamente resistir más de media hora. Este fenómeno meteorológico tan radical y extremo se llama: “west to southwest flow”, y es la entrada de frentes continuados desde el mar de Bering, cargados de mucha humedad, vientos huracanados y temperaturas muy bajas. Es el peor de los temporales que se pueden sufrir en estas montañas, y va y nos toca¡. Un guía de Alaska que compartía campamento con nosotros y sus clientes, me decía que en 9 veces que ha guiado en esta montaña nunca vio nada parecido.

Después de soportar como pudimos, eso si apaleando toneladas de nieve, como jamás me hubiera imaginado, el día 12, todavía metidos de lleno en el temporal, pero con vientos considerablemente menores, nos aventuramos hacia el campo III (3.300 m). Esta jornada no tiene mucho desnivel, pero es muy larga y fácil de perderse, de hecho los guías del lugar lo llaman: “La zona de los fantasmas vagantes”, pues muchos expedicionarios se pierden en este enorme plato del glaciar, cuando las condiciones de visibilidad son malas, como es el caso actual. De echo encontramos a un “fantasma vagante “ de nacionalidad Coreana (como no¡), que llevaba pasando todo el temporal perdido. Le tuvimos que dar agua, pues estaba deshidratado y agotado. También montarle el campamento, haciendo el muro de protección contra el viento, e instalándole la tienda. Si no le hubiéramos ayudado, ese coreano era “perdiz muerta”.

Una vez llegado al campo III, tenemos que construir otra protección contar los fuertes vientos que volvieron a arreciar. Nos llevo mas de cuatro horas hacerlo e instalar la tienda. Nos pusimos a cenar a las 11.30 de la noche, y a las 7 de la mañana del día 12 ya estábamos preparándonos para hacer un porteo de 35 Kg cada uno en la mochila al campo IV a (4.350 m).

Este día ha sido muy duro, pues a penas hemos descansado y hemos salvado un desnivel de 1000 metros, en un día auténticamente perrero, nevándonos todo el día y azotándonos el viento insistentemente, especialmente en el llamado “Windy corner”, que como su nombre indica: “esquina del viento”. Allí, hemos sido literalmente “barridos por el viento”. Después de unas cuantas horas alcanzamos el campo IV, donde instalamos nuestro campamento, no sin antes acondicionar de nuevo los muros de protección, que construimos con palas, y serruchos, de la misma manera que los esquimales hacen sus igloos.

Después, no se que hora era ya, decidimos descender de nuevo ese tremendo desnivel y ser de nuevo golpeados con toda la fuerza del dios Eolo, y ahora os escribo de nuevo desde el campo III a 3.300 metros.
Es muy tarde y quiero hidratarme y cenar, porque mañana otra vez madrugon y a portear otros 30 Kg, para dejar todo el material en el campo IV.

El único consuelo es que ya solo nos queda el campo V (5.200 m), y de allí a la cima.
Pero todavía nos falta mucho.

LO mejor de todo es que el equipo que formamos, mi hermano, Iñigo, Andrés y yo, es perfecto y a mal tiempo ponemos buena cara. La verdad que estamos fuertes los cuatro y estos malditos temporales de momento no nos han vencido, y les hacemos frente con decisión y determinación. Así es el único modo de conseguir la cima en montañas como esta: hostiles, frías, y barridas por el viento.

Seguir atentos que os seguiré informando, pero siempre y cuando salga el sol y pueda cargar las baterías. Espero que seáis comprensibles.

Muchas gracias a todos los lectores que seguís con atención estas crónicas, y por supuesto a: turismocastillayleon.com (CASTILLA Y LEON ES VIDA), Y RMD.
Sin vosotros yo no estaría aquí, y el proyecto” Desafío Extremo” no existiría.

Jesús Calleja desde la salvaje Alaska.

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